¿Y si vivimos todos juntos?

Caratula de ""

Crítica:

Público recomendado: Adultos

El joven director y guionista francés Stéphane Robelin afronta una comedia sobre la vivencia de la vejez en el mundo actual, que recupera a intérpretes legendarios como Jane Fonda, Geraldine Chaplin, Claude Rich o Pierre Richard. Dos matrimonios y su amigo Jean, que arrastran las enfermedades y problemas propios de su avanzada edad, deciden irse a vivir juntos para acompañarse y sobrellevar mejor sus dificultades. Pero no todo va a ser un camino de rosas.

El problema de esta comedia es que es ideológicamente muy francesa: nada tiene consecuencias, todo vale, “todo el mundo es bueno”. El adulterio, la prostitución, el voyeurismo,… son frivolizados en un relativismo radical y falsamente naturalista. A pesar de la frescura y luminosidad de su puesta en escena, la falta de hondura hace que al final los personajes, sus dramas y la inminencia de la muerte transmitan más tristeza y soledad que otra cosa. Aunque el humor trata de atravesar toda la cinta, su falta de ritmo le hace decaer demasiadas veces. Un tema bonito en manos del director equivocado.

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