Público recomendado: Adultos
Esperar, esperar, esperar: es esta la acción -la inacción- más repetida en la vida de don Diego de Zama, funcionario español asentado en las Américas y protagonista de la novela de Antonio di Benedetto, y de la que Lucrecia Martel (El aula vacía, La mujer sin cabeza) se ha servido para llevar a la gran pantalla, en este 2017, una historia desconcertantemente aburrida, plana y embriagadoramente soporífera. Las estructuras narrativas no lineales que emplea el guion son, quizás, el punto más interesante de una película líricamente atractiva, pero floja en todos los otros aspectos; tampoco la presencia de elementos oníricos llega a despertar el interés de un espectador que debe aguantar prácticamente dos horas de película en la que no sucede nada; solamente en los últimos veinte minutos se produce el verdadero paso al nudo de la trama que, en realidad, está planteado como conclusión.
La espera irrazonable que vive Diego de Zama, alimentada por las falsas esperanzas que le dan sus superiores y de una burocracia ineficaz en un imperio español decadente, es tan desmesurada como lo fueron los ronquidos de una compañera de oficio durante la proyección de la premiere de esta película, y que fueron la única nota vibrante en una sala de cine vacía de color y de luz.
Guillem Lisicic
Ficha técnica:
Título original: Zama
Dirección: Lucrecia Martel
Año: 2017
Duración: 115 min.
País: Argentina
Guion: Lucrecia Martel
Fotografía: Rui Poças