Archie

Crítica

Público recomendado: +12

Miniserie de cuatro capítulos sobre Cary Grant que, como indican los títulos del principio, “es una historia real” basada en exhaustivas investigaciones sobre su vida y que adaptan el libro escrito por Dyan Cannon, la tercera mujer del actor, bajo el título de Querido Cary: Mi vida con Cary Grant.

La serie tiene una sensibilidad especial hacia la permanente búsqueda del amor y la felicidad en la vida de Cary Grant, que el actor finalmente encontró en su paternidad: fue felizmente padre de la pequeña Jennifer Grant a los 62 años, lo que le llevó a renunciar a su exitosa carrera cinematográfica para dedicarse de cuerpo y alma a su hija. La madre de la niña, Dyan Cannon, pidió el divorcio al actor nada más nacer la pequeña, de modo que la expareja compartió la crianza de la hija en común, pero lo hicieron ya separados. Madre e hija son productoras ejecutivas de esta miniserie.

La interpretación de Jason Isaacs como Cary Grant es magistral, y ayuda muchísimo la caracterización del actor, que en algunos momentos resulta más que sorprendente. No se queda corta la excelente interpretación de Laura Aikman que da vida a una convincente Dyan Cannon.

Con guion de Jeff Pope, la serie está bien dirigida por Paul Andrew Williams, y nos remonta a los años del Hollywood clásico donde Cary Gran se cruza con eminentes estrellas del momento que aparecen en un relato sencillo y bien diseñado, y con un montaje y postproducción que también resultan eficaces, aunque con algunos momentos recargados.

Seremos testigos de sus comienzos en el vodevil, los rodajes de algunas escenas emblemáticas junto a Hitchcock, las insólitas fiestas que el maestro del suspense organizaba en su casa y a las que Grant asistía. Se cruzarán por los distintos episodios actores y actrices famosos con quienes Cary Grant se topó en vida, compartió pantalla y, en algunos casos, surgió la amistad: Greace Kelly, Audrey Hepburn, George Burns, Doris Day, Fay Wray, Randolph Scott, etc., así como a las conversaciones del actor junto al productor Stanley Fox sobre futuros proyectos profesionales para Cary Grant, convertido en un personaje de leyenda, y que tan cuidadosamente había construido durante tantos años el propio actor.

Lo mejor es la premisa del guion. Al comienzo Cary Grant se plantea una cuestión en una de aquellas intervenciones frente al público que llevó a cabo al final de su vida en el programa Una noche con Cary: “Tenía una mansión preciosa, un bonito trabajo. Todos me querían… ¿por qué no estaba radiante de felicidad?”

La respuesta tiene que ver con tantos sucesos de su vida, que iremos conociendo a lo largo de la serie: la ruina familiar, la pérdida de la madre, la triste relación con su padre, una frustrante búsqueda del amor durante años, etc. Una serie entretenida, interesante e imprescindible para los amantes del Hollywood clásico.

Javier Figuero

https://www.youtube.com/watch?v=CRwoRnkZzkY

 

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