Crítica
Público recomendado: familiar
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Tras ver El día que la Tierra explotó: Una película de Looney Tunes uno se pregunta: ¿por qué, Warner, sigues buscando tu propia destrucción?, ¿por qué, además de cargaros todo lo relacionado con los superhéroes de DC, queréis cargaros vuestra parte de cine familiar? Lo preguntamos porque no tiene ningún sentido, repetimos, ningún sentido que Warner Bros. no sea la distribuidora de una película así, sobre todo cuando sus protagonistas proceden de ellos y es tan divertida, además de apta para todos los públicos.
Porky y Lucas salvarán el día, cuando descubran un plan alienígena secreto para controlar las mentes.
Línea y media condensa una sinopsis de una película hilarante, divertida, frenética y llena de buen humor de 78 minutos que no tienen desperdicio. Pareciera que en Warner se han propuesto llevar a la vida real el “meme” (“imagen satírica” sería la traducción en español) de la reunión de empleados de una empresa, el jefe dice “¿ideas para reflotar la compañía?”, un empleado responde “estrenar nuestras mejores películas”, miradas enfadadas del resto de compañeros y del jefe y, como resultado, el empleado es expulsado por la ventana. ¿Por qué os deshacéis de grandes películas como esta o, sin ir más lejos, de la no estrenada y hasta desechada Coyote vs. ACME? Lo dicho, no tiene sentido, se mire por donde se mire.
Sea como fuere, Versión Digital es la distribuidora encargada en España de estrenar en salas El día que la Tierra explotó: Una película de Looney Tunes y hay que agradecérselo porque se trata de un producto de altísima calidad, muy divertido y que puede ver toda la familia al completo. El director, Peter Browngardt, lleva a la gran pantalla un guion escrito por multitud de personas, lleno de guiños tanto a los viejos tiempos de gloria de los Looney como bromas actuales (imposible no soltar una enorme carcajada por una tronchante pulla hacia los ‘influencers’) y referencias a otras películas sobre invasiones alienígenas.
Entre los mensajes, destacan los chicles que atontan, clara y directa alusión a esas pantallas y, sobre todo, a las redes sociales, cuyo uso continuado lleva al abuso, la adicción y, de ahí, al apagado del cerebro y el final del propio criterio para decir lo que otros quieren que digas haciéndote creer que eres tú mismo. También hay sobre la amistad, el trabajo en equipo, la responsabilidad, la necesidad de pararse a pensar antes de acometer una empresa y la importancia del hogar como lugar de reposo y seguridad del individuo.
En cuanto a la acción en sí, el ritmo es trepidante, no para ni un minuto y tanto Lucas como Porky, tan diferentes uno del otro, están divertidísimos, todo ello con una animación cuidada al milímetro que recuerda a la clásica, pero puesta al día, sin traicionar el encanto de siempre. Se echa de menos al resto de personajes (Bugs Bunny y compañía), pero hay que reconocer que entre los dos protagonistas se las apañan para no aburrir en absoluto. Y como los tiempos son los que son, se une la quizás menos conocida Cerdita Petunia para ayudarles, sin resultar forzada su inclusión, todo lo contrario, es un acierto.
Los que la vean en español disfrutarán de un siempre efectivo e inspirado Juan Antonio Bernal para Lucas y de un muy divertido y tartamudo José Javier Serrano para Porky en un papel muy distinto del que nos tiene acostumbrados. También se oye por ahí a otro grande como Juan Carlos Gustems. Sin duda, un doblaje de lujo para una película genial.
Insistimos: Warner, es hora de dejar de equivocarse, ya van suficientes errores. Familia, id a verla al cine, todos juntos, la disfrutaréis muchísimo, tanto los abuelos como los padres y los nietos.
Miguel Soria