Mickey 17

Crítica

Público recomendado: +18

Bong Joon-ho se llevó todas las miradas de Hollywood tras despuntar con Parásitos en 2019, un drama con mezcla de comedia rara avis que gustó mucho. Se le notaba con poco presupuesto, pero buenas ideas. Ahora con Mickey 17, adaptación de la novela de Edward Ashton, tiene mucho más presupuesto y más ideas, pero ambas se le aturullan en un filme muy extraño.

Mickey 17 es un prescindible: un empleado desechable en una expedición humana enviada a colonizar el mundo helado de Niflheim. Siempre que hay una misión demasiado peligrosa –incluso suicida–, la tripulación recurre a Mickey. Cuando muere una iteración, se regenera un nuevo cuerpo con la mayoría de sus recuerdos intactos. Mickey se enroló para escapar tanto de las malas deudas como del aburrimiento en Midgard. Tras varias muertes, Mickey 17 comprende los términos de su acuerdo… y por qué era el único puesto colonial sin cubrir cuando lo aceptó. Cuando desaparece y se le da por muerto a manos de mortíferas criaturas indígenas, Mickey 18 se presenta para cumplir con su deber, y comienzan realmente sus problemas.

Sinceramente, a veces tener menos dinero juega en tu favor si sabes usar bien los ingredientes: guion, personajes y situaciones interesantes. Pero otras veces, si te dan mucho más dinero y muchas más ideas, puedes acabar perdiéndote en un limbo del que sea muy difícil salir, y es exactamente lo que le ha pasado a Joon-ho, que dirige su propia adaptación de Mickey 17 pero no centra el tiro: ¿comedia?, ¿quizás drama?, ¿ciencia ficción? Tiene de todo, pero no encaja en ninguna de estas y ese es el problema, que no encuentra el tono apropiado.

Tan pronto estamos asistiendo a una supuesta historia de amor (incluyendo una injustificada secuencia sexual y posteriores bizarradas sin venir a cuento), como pasa a ser una comedia de enredos, como vemos criaturas con un extraño parecido al gusano gigante que salía al final de la estupenda Starship Troopers (Paul Verhoeven, 1998). Todo ello con mucho presupuesto para mostrar una enorme nave espacial, un planeta gélido, cientos de gusanos de diverso tamaño y mil cosas más, pero todo muy disperso, sin contar nada en concreto.

Hay algunas reflexiones acertadas sobre el valor sagrado de la vida y la importancia de ser conscientes de que cuerpo y alma nos hacen ser únicos a cada uno, y el filme se prestaba a mucho más dada su sinopsis, pero al final todo se toma a broma y no profundiza como podría. También a que no todo lo diferente tiene por qué ser negativo y peligroso, y críticas a esos supuestos líderes mesiánicos que prometen de todo y al final son puro polvo: mucha mercadotecnia y discursos aparentemente profundos que intentan esconder un vacío de ideas y nula capacidad de liderazgo, muy en consonancia con algunos líderes políticos que se pueden ver muy cerca y muy lejos de nosotros.

Mickey 17 es, en suma, un filme muy, muy, muy raro, que no encuentra ni su tono ni un mensaje definido y además con un metraje excesivo (137 minutos). Tiene algunos momentos llamativos logrados y un muy divertido Robert Pattinson en un doble papel, así como dos exageradísimos Mark Ruffalo (muy lejos de su famoso rol de serio y cerebral Bruce Banner/Hulk de Marvel) y Toni Collette, pero en general es una película de rápido consumo, para ver con palomitas y sin buscarle demasiado sentido.

Miguel Soria

https://www.youtube.com/watch?v=g41RuHSCFjE

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