Crítica
Público recomendado: Todos los públicos

Ulzii, un adolescente pobre y sensible a la vez que orgulloso e inteligente, está decidido a ganar un concurso de Física para conseguir una beca; pero su madre, analfabeta, encuentra un trabajo en el campo y le deja con sus hermanos más pequeños en pleno invierno.
Un retrato tan auténtico como esperanzado en medio de las continuas dificultades de la vida precaria en una fría y abandonada aldea mongola a las afueras de Ulán Bator, donde destaca el empeño y los anhelos de un muchacho responsable, al que el día a día le reta continuamente, y al que no le da ni siquiera tiempo para ser adolescente.
Representante de Mongolia en la reciente edición de los Premios Oscar y una de las mejores óperas primas de Asia Oriental. Primera película de Mongolia en competir en el Festival de Cannes.
En esta ocasión, la directora y guionista Zoljargal Purevdash desliza su postura sociopolítica en torno al estilo de vida tradicional que choca con el entendido y llamado ‘progreso’. Es uno de los contrastes que jalonan su película (amable y seca, invernal y esperanzada), que consigue evitar el muy transitado drama épico de superación mediante su observación, casi etnográfica, de la determinación del chico: la única forma de vencer la adversidad para Ulzii es enfrentarla y, solo a veces, querría ser un oso y poder hibernar para olvidarse del mundo durante una temporada.
Fantástica película que permite que viajemos a otras latitudes para lograr comprender la capacidad de resistencia y de fortaleza de un chaval al que la vida le fuerza a ser adulto.
María Molina