Kaiju No. 8: Misión de reconocimiento

Crítica

Público recomendado: +16

Se ha puesto de moda condensar la primera temporada de una serie de anime japonés, estrenarla en los cines e ir a verla en pantalla grande. A menudo, además de ese resumen, se proyectan uno o dos capítulos inéditos de la temporada siguiente. Este es el caso de la película que nos ocupa, basada en la serie de animación japonesa titulada Kaiju No.° 8. Un ejemplo similar reciente es la serie de acción real The Chosen (la de Jesús de Nazaret), que estrenó en salas los dos primeros capítulos de su quinta temporada. Tanto el anime japonés como las producciones de imagen real han encontrado una nueva vía de explotación, mientras los fans disfrutan de una gran experiencia cinematográfica.

Centrándonos en Kaiju No.° 8 se trata de una serie protagonizada por un hombre que trabaja en algo que nunca fue su sueño de la infancia. Siempre quiso formar parte de la Fuerza Defensiva contra los kaijus (una especie de alienígenas que invaden la Tierra), pero finalmente se dedica a limpiar los cadáveres apestosos y enormes de dichos monstruos una vez derrotados. De repente, convertido en monstruo, se propone, una vez más, cumplir el sueño de su vida.

Este punto de partida resulta interesante y original, también a nivel narrativo. No estamos ante un héroe al uso sino ante un antihéroe, con sus torpezas y sus miedos, como muchas personas. En este sentido, recuerda a la película Ratatouille (2007), pues de cualquier lugar del mundo puede surgir un gran cocinero, incluso de una rata que todos infravaloran. Otra referencia al recurso de escoger al débil para convertirlo en héroe la encontramos en Capitán América: El primer vengador (2011), donde se busca un hombre inteligente y bueno de corazón para transformarlo en un súper soldado; no se elige a un soldado ya entrenado en lo físico, sino a alguien diferente: un enclenque de una familia pobre. La esperanza puede surgir y sorprendernos en cualquier momento, desde cualquier lugar; incluso desde aquellas personas que podemos considerar indignas o pecadoras.

En cuanto al tratamiento de los personajes, existe el deseo de construirles una historia, un pasado que dé consistencia a cada uno de ellos. En especial, destaca la relación entre el protagonista y la capitana de las Fuerzas Defensivas, pues comparten cierta historia en común. Por supuesto, todo esto aflora en medio de batallas monumentales en donde la violencia explícita brilla sin contención, como ocurre con casi todo el anime japonés presente y pasado (Bola de Dragón Z, 1989). Como siempre, el recurso narrativo para ello es el flashback, es decir, el recuerdo, experiencia o pensamiento del pasado que irrumpe en el flujo del tiempo de la historia para mostrar eventos ya vividos. Por cierto, este tipo de narración se corresponde con la idea de que no somos solo nuestros actos presentes —ni nuestros errores ni nuestros aciertos—: somos mucho más, una memoria viva que puede ser narrada. Los flashbacks lo evidencian.

Este tema se une con la preocupación por la vida humana y su dignidad. Son varios los momentos en los que los héroes tienen en cuenta dónde están luchando, para evitar bajas civiles; algo que también vimos en la saga de Zack Snyder sobre Superman y Batman. En especial, tras los primeros créditos de la película vemos un avance de la siguiente temporada: ese carácter del héroe que ayuda a la sociedad y se preocupa por ella, no solo en el campo de batalla, sino también en su tiempo libre, queda bien definido y narrado. Resulta interesante ver cómo la heroicidad, cuando es verdadera, atraviesa también lo más cotidiano. Además, ofrece un ejemplo de liderazgo (y masculinidad) que sabe ser sensible y no solo autoritario.

En definitiva, estamos ante un estupendo resumen de una serie de animación japonesa que contiene interesantes valores. Eso sí, las batallas implican una violencia que debe ser tenida en cuenta para los menores de edad. Por cierto, también han sabido cuidar esos momentos de humor que dan frescura y ayudan a una historia con varias tramas a mantener la tensión durante todo el metraje.

Nota final: el poder que recibe el protagonista, cuando un monstruo se introduce dentro de él y se mezcla con su naturaleza humana (como ocurre en las sagas de Venom o Alien), debe ser aclarado en un futuro para comprender bien la trascendencia de la serie.

Carlos Aguilera Albesa

https://www.youtube.com/watch?v=fvyIoHyPeYQ

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