Los Tortuga

Crítica

Público recomendado: +16

Belén Funes se consagra con Los Tortuga, una película que aúna de forma sorprendente un amplio abanico de temas que nos estremecen como personas y nos interpelan como sociedad. Por ello, no sorprende que tenga la Biznaga de Plata a Mejor Guion en el Festival de Málaga, la Biznaga de Plata Premio Especial del Jurado y que haya sido premiada por SIGNIS España, distinción que reconoce el cine con valores humanos, espirituales y sociales.

La historia sigue a Delia, una mujer chilena que trabaja como taxista en Barcelona. Fuerte, valiente, protectora… vive por y para su hija Ana. El filme se abre con la muerte de Julián —padre de Ana y oriundo de Jaén—, lo que lleva a madre e hija a un regreso forzado a la tierra natal del difunto, un entorno rural que contrasta profundamente con su vida en la ciudad.

Funes, catalana criada en Ripollet, pero con raíces familiares en Jaén, aprovecha este viaje para regalarnos un acercamiento auténtico de la vida rural en Andalucía. Con la ayuda de Diego Cabeza en la dirección de fotografía, la película se detiene en momentos de una delicadeza arrebatadora: una familia reunida en torno a un recipiente de aceite de oliva artesanal, partiendo pan con las manos; Ana acariciando el rostro de su abuela con los dedos impregnados en ese mismo aceite… escenas que conmueven desde lo pequeño y cotidiano, sin artificio.

Pero Los Tortuga es mucho más que una postal costumbrista. Es una película que pulsa las heridas abiertas de nuestro tiempo: la migración, el duelo, la fractura entre lo rural y lo urbano, la precariedad laboral, el acceso casi imposible a la vivienda, las tensiones intergeneracionales, la relación madre-hija… Y lo hace sin caer en el victimismo ni en la denuncia fácil, sin sensacionalismo ni paternalismo. La mirada de Funes es íntima y ética, comprometida pero serena. La cámara, sobria pero atenta, se sitúa siempre a la altura de los ojos, acompañando a los protagonistas con respeto y cercanía, sin invadir.

A través de un guion depurado y actuaciones contenidas, la directora logra una obra honesta y luminosa, donde el dolor no anula la ternura ni la esperanza. Un cine que no necesita grandes gestos para hablar de lo esencial. Con Los Tortuga, Belén Funes no solo demuestra madurez artística, sino una profunda responsabilidad social: la de contar historias que humanizan.

La fuerza emocional de Los Tortuga reposa también sobre las interpretaciones profundamente humanas de su elenco, en especial la de Antonia Zegers, que encarna a Delia con una mezcla de determinación, ternura contenida y desgaste vital, así como la de Elvira Lara —revelación en el papel de Ana—, dotada de luz e inocencia. Su química con Zegers es creíble y conmovedora, uno de los más sinceros en el vínculo madre-hija que ha ofrecido el cine español reciente.

Rosa Die Alcolea

https://www.youtube.com/watch?v=ShaBC3p7EQA

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