Adorable

Crítica

Público recomendado: +12

No es difícil identificar, entre tanta producción intrascendente, películas tan poderosas como Adorable. Esta fantástica ópera prima de la noruega Lilja Ingolfsdottir tiene la virtud de penetrar en el corazón del público y agitarlo por medio de una transparencia narrativa incomparable. Sin duda, estamos ante una rara avis: un drama intimista marcado por un pulso determinante y una mirada honesta y sutil. ¿Por qué? Fundamentalmente porque se deja de pompas y va directa a la cuestión del dolor y la redención en un entorno donde el amor charla con la vida familiar.

El filme corre a cargo de la productora tras éxitos como la miniserie Familias como la nuestra, de Thomas Vinterberg, y películas de gran personalidad como La chica de la aguja o Volver a ti. Es decir, se presupone la conjunción de rigor, alma y sensibilidad para dotar a la obra de un carácter especial. Todo esto nos sitúa frente a María, una mujer que sobrevive a una rutina de malabarismos imposibles para conciliar su profesión y la educación de sus cuatro hijos, mientras su segundo marido permanece ausente por trabajo. Será una dura discusión la que precipitará la petición de divorcio, algo que llevará a la protagonista a enfrentar miedos, descubrimientos y un auténtico viaje emocional y de aprendizaje.

Se podría decir que Adorable es un drama familiar que rompe la regla habitual gracias a su sobriedad y contención. Desde el principio, uno percibe que no está el habitual melodrama que prostituye el sentimiento; más bien, se cambia la convencional impostura por una contemplación respetuosa. La cámara observa en silencio, prefiere captar con sencillez la belleza del caos cotidiano, mientras que la escritura del guion se establece con precisión y la puesta en escena se desarrolla de manera absolutamente natural y genuina. Desorden, gritos y silencios incómodos tendrán más peso que cualquier discurso grandilocuente. Por ello, la fotografía opta por el realismo: es un vaivén de luz y entorno doméstico que refuerza el concepto de fragilidad personal y familiar. El relato se construye con ritmo pausado y una narración sosegada.

La mayor riqueza de Adorable está en su fondo profundamente humano, con vistas a la esperanza. La crisis matrimonial de María no es condenada como un naufragio total; es más bien un kairós que, en esta ocasión, se lee como el crecimiento interior y la comunión con todo y todos. Más allá de respuestas fáciles, la cinta penetra en la esfera de la debilidad, el perdón y la voluntad para amar en la adversidad. Se puede entrever una cita con la misericordia, la paciencia y el sacrificio, no presentándose de manera evidente, eso sí. La cuestión del divorcio es tratada con respeto, nunca desde un plano moral, sino a partir del desgaste y la confusión que provoca.

A modo de conclusión, diría que Adorable es una apuesta segura para aquellos que busquen una película diferente, valiente, adulta y reflexiva. Sin falsa solemnidad ni moralismos, un retrato crudo, una joya del cine europeo que toca el corazón con inteligencia.

Gabriel Sales

https://www.youtube.com/watch?v=dnkiA0H0N48&t=18s&ab_channel=StockholmInternationalFilmFestival 

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