La casa de David

Crítica

Público recomendado: +12

El éxito de la serie  The Chosen ha generado un efecto llamada en el género histórico religioso. Como consecuencia de ello, Amazon studios ha producido La casa de David, en la que se cuenta,  como habrán imaginado, todo el periodo histórico que va desde los últimos años del reinado de Saúl a la victoria de David frente a Goliat, líder de los filisteos, mediante el lanzamiento de una piedra con una onda.

Se trata de una miniserie de ocho episodios de 55 minutos de duración, creada por la doble J, Jon Erwin y Jon Gunn, que tiene todos los ingredientes necesarios para captar la atención del espectador desde diversos puntos de vista, pues funciona como Juego de tronos y sus intrigas palaciegas; tiene algo de western (pues su protagonista utiliza la onda como si se tratase del revólver de Gary Cooper en Solo ante el peligro a la que se asemeja); la trama religiosa está muy bien tratada y las historias de amor juegan al claroscuro: por la inocencia de unas frente a otras más enrevesadas y está muy bien ensambladas como si de un puzle se tratara. Las batallas y escaramuzas están rodadas con naturalidad y cierta originalidad para no defraudar a los amantes de la acción y del péplum. No se perciben anacronismos, aunque si se ha querido darle un aire medieval ciertamente bien camuflado. La fidelidad bíblica es considerable, aunque hay otras tramas de ficción que adornan la trama principal que no desentonan.

Los diálogos son profundos y encajan en un héroe valiente, pero dotado de una sensibilidad especial para la música y la poesía que disfruta con la lectura de los textos sagrados, ayudado por su amiga especial muy bien interpretados respectivamente por Michael Iskander en el papel de David e Indy Lewis en el papel de Mical.

La química entre el profeta Samuel y su discípulo, el rey David, es extraordinaria porque el profeta reconoce su error al haber ungido en primer lugar a Saúl y descubre que un ser insignificante y despreciado de la familia de Jesé a través de su pequeñez es el elegido por Dios por su humildad y su disposición a ser un instrumento de Dios, recordándonos que Yaveh no escoge a los capacitados, sino que capacita a los escogidos, logrando vencer a un león por su confianza plena en la Providencia 

David intenta descubrir su verdadera vocación, jugando con los paralelismos de Jesucristo, ya que los expertos afirman que David es figura imperfecta del Señor en el Antiguo Testamento y a Jesús de Nazaret lo  consideramos el Buen Pastor. Otro aspecto de gran belleza es como Saúl, a pesar de su soberbia y su punto de locura, es capaz de ver algo especial que nadie ha visto en un sencillo pastor de una aldea.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=_ffecN9NS9I [/embedyt]

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