Crítica
Público recomendado: +18

¡Nueva serie medieval! Quizá esto por sí solo no suene demasiado atractivo, pero adquiere un tono más solemne e interesante cuando se asocia a la marca HBO Max, encargada esta vez de llevar a la pequeña pantalla una de las páginas clave de la historia del Reino Unido y Europa: la batalla de Hastings en 1066. Nueva apuesta de la histórica reina de las series que, con solo ocho episodios limitados, acoge la producción británica de CBS Studios con la promesa de conjugar el suficiente rigor histórico (con ciertas licencias) junto al drama humano. Por eso mismo, el guion de Rey y Conquistador opta por profundizar en motivos y conflictos, penetrando en lo hondo de los personajes para trascender la clásica grandilocuencia del género y así ofrecer una narrativa más creíble y auténtica.
Rey y Conquistador nos sitúa alrededor del enfrentamiento de dos figuras capitales como Harold Godwinson y Guillermo de Normandía, cuyo duelo va más allá de lo meramente militar, traspasando la línea de lo político y también lo personal. Su choque sirve como espejo de la misma rivalidad interna que a futuro conformaría el reino inglés. Una cosa está clara: la intención del equipo creativo es aunar lo bélico con lo puramente tensional de familias, líderes y filosofías de la épica, siempre a la luz de la incertidumbre y la impotencia ante el cambio de paradigma.
Algo muy importante para entender el sentido mismo de la miniserie es atender a su estética, regida por un patrón alejado de la sobrecarga de otras producciones del estilo. En esta línea, prioriza austeridad en la luz y una fotografía marcada por el detalle. Asimismo, el vestuario y la ambientación están sellados por la autenticidad; basta fijarse en armas, armaduras y escenarios fieles al siglo XI.
En Rey y Conquistador sí se percibe cierto ritmo irregular, más que nada en aquellos episodios que desarrollan tramas políticas e intrigas internas, si bien muchas de estas ofrecen una densidad enriquecedora para los paladares más pacientes. Los que no tengan tanto temple quedarán compensados con escenas de acción solventes y atractivas en lo técnico y climático.
Si valoramos esta apuesta del catálogo HBO Max desde un prisma antropológico, vemos un enorme esfuerzo por trasladar al televidente la profundidad de la profesión de fe cristiana que impregna cada aspecto de la vida de las personas de la época. La lectura que hace del poder no se encorseta en una mera lucha territorial, sino que ofrece una dualidad de destino y providencia, siempre de manera sutil, sin panfletos de por medio. En cuanto a la violencia, hay escenas bélicas de crudeza realista, pero nunca gratuitas; en ningún momento se glorifica la brutalidad, más bien al contrario, la guerra es mostrada como un desgaste físico, psicológico y moral. Las escenas de sexo explícito son prudentes y adecuadamente discretas, sin caer en lo banal, respetando el carácter pudoroso que se presupone.
A modo de conclusión, podríamos decir que Rey y Conquistador es una mirada imperfecta, a veces pesada y casi siempre refrescante a la historia que marcó nuestro devenir europeo. El reparto es sólido, con James Norton y Nikolaj Coster-Waldau, y goza de esa densidad propia de las grandes series, aunque nunca logra emular a los mayores hitos de la plataforma.

Licenciado en Periodismo, Máster en Comunicación y Branding Digital, Máster en Matrimonio y Familia y Máster en la Unión Europea. Apasionado comunicador y crítico de cine, personalista practicante y absoluto seguidor del séptimo arte más reflexivo. Cada película es una ventana hacia nuevas perspectivas y emociones, no subestimemos las historias que retan nuestro acomodo mental.