Crítica
Público recomendado: +12
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Resulta llamativo que otra cineasta de perfil alto, en este caso Kathryn Bigelow (ganadora del Oscar por En tierra hostil en 2009) haya optado por estrenar su nueva película con Netflix, limitando su exhibición en cines. A veces es complicado dar a una película que ves en casa la misma consideración que si lo hicieras en una sala de cine, por muchas estrellas que desfilen por sus escenas.
Una casa llena de dinamita plantea la hipotética situación de un ataque nuclear a una gran ciudad norteamericana. Vemos las horas previas al impacto a través de varios personajes involucrados, incluyendo el propio presidente de Estados Unidos, interpretado por Idris Elba.
El planteamiento narrativo de Una casa llena de dinamita consiste en contar el mismo período de tiempo a través de diferentes personajes y sus perspectivas. Algo que se ha hecho muchas veces en cine, y de forma más lograda. Porque habitualmente esta perspectiva múltiple permite añadir nueva información narrativa o emocional, incluso cambiar de forma radical lo que aparentemente ha ocurrido. No es el caso de Una casa llena de dinamita. Las vivencias de los distintos personajes no alteran demasiado lo presenciado, haciendo que la historia se vuelva reiterativa y el impacto de lo que ocurre se diluya.
En el aspecto visual, Bigelow vuelve a recurrir a un estilo naturalista, casi documental, que ha aplicado a algunas de sus películas más reconocidas, como la mencionada En tierra hostil o Zero Dark Thirty (2014). Cámaras al hombro, iluminación naturalista y constantes reencuadres y reenfoques dan una sensación de inmediatez y realismo, pero también resulta algo ya trillado.
El mensaje final de la película queda claro desde la primera secuencia: Bigelow pretende lanzar un aviso al mundo actual sobre el retorno de la amenaza nuclear. Un escenario en el cual nadie sale vencedor, y que puede llevar a una aniquilación a gran escala. El problema, nuevamente, es que durante la película apenas se añaden matices, de modo que Bigelow se limita a repetir la misma idea una y otra vez. Incluso explicando en un innecesario diálogo la clara metáfora del título.
En definitiva, una película con todas las hechuras de una gran producción de Hollywood, incluyendo un excelente reparto. Pero cuyo alcance narrativo y mensaje se quedan cortos al volverse reiterativos.
Federico Alba.
https://www.youtube.com/watch?v=cDBxiFzNZx8