Crítica
Público recomendado: +14
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El subgénero de robos y atracos ha dado grandes tardes de gloria al mundo del cine y la lista de producciones de calidad es interminable. Recordamos títulos clásicos como Cómo robar un millón con Peter O´Toole y Audrey Hepburn; Atraco perfecto, dirigida por el maestro Stanley Kubrick, y El primer gran robo del tren, una novela histórica de Michael Crichton y dirigida por el mismo. Entre las más simpáticas se encuentra la española Atraco a los tres o la británica Trabajo en Italia con un final abierto de los mejores de la historia y con un dilema moral bastante fresco en la que los protagonistas aparte de Michael Caine eran los choches, unos mini Morris con toque multicolor. El caso es que la película en cuestión The Mastermind cuenta con la percha informativa del atraco en el Museo del Louvre también gestado en 8 minutos.
La cinta gira en torno a JB, que conviene no confundir con una conocida marca de whisky, un padre en el paro se plantea el atraco perfecto. Este cleptómano por imperativo ilegal pensará la forma de sacar adelante a su familia.
Este largometraje lo dirige Kelly Reichardt, autora de la estimable First cow, que se puede considerar como perteneciente al cine independiente. La ambientación setentera con una bruma es su señal de distinción de esta producción. La cinta no es un producto al uso en lo que se refiere al género y los que piensen que van a encontrar dosis fuertes de acción, pueden quedar defraudados. A la película le falta ritmo; es lenta y podemos decir que le falta alma, a pesar del ingenio de su protagonista. En definitiva, The Mastermind no pasará a la historia por su calidad, pero si por su banda sonora de jazz.
La interpretación del protagonista está muy lograda y vemos a una persona que hace lo posible y lo imposible para sacar a su familia delante de una forma sui géneris. La labor del actor Josh O’Connor transmite desasosiego, en la que las posturas y gestos son muy significativos, pues siempre tiene una respuesta inteligente a una situación complicada, lo que puede extrapolarse para el día a día para ser una persona resolutiva en la vida, que no en el delito, así como nos recuerda que los hechos tienen sus consecuencias y el que la hace la paga.
Víctor Alvarado
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