Critica
Público recomendado: Todos los públicos.
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Un científico brillante pero egocéntrico da vida a una criatura en un experimento monstruoso que finalmente llega a la destrucción tanto del creador como de su trágica creación.
La esperada y magnífica adaptación del clásico de la literatura gótica llega de la mano del cineasta mexicano Guillermo del Toro: se trata de Frankenstein, basada en la novela de Mary Shelley de 1818. La trama presenta a Víctor Frankenstein, un científico brillante pero egocéntrico que, llevado por su ambición, da vida a una criatura en un experimento temerario. Sin embargo, ese acto de “creación” desencadena la tragedia tanto para el creador como para su obra, y el filme aborda la relación creador-criatura, el anhelo de trascendencia y las consecuencias de intentar ejercer el poder divino, tal y como tituló la propia Mary Shelley “a lo moderno Prometeo”.
Se dice que Guillermo del Toro no sólo dirige monstruos sino que los entiende, como hemos podido ver en La forma del agua (2017) y El laberinto del fauno (2006), ambas historias de monstruos o criaturas marginadas e incomprendidas. Esta es una adaptación especial y quizás la más personal de Del Toro. “Esta no es una historia de monstruos. Es una historia sobre lo que significa ser humano”, ha afirmado.
Esta es una de las claves de la propuesta en tres partes del director mexicano. El ser humano es alguien y no algo; los conflictos aparecen cuando el utilitarismo y el descarte invaden la relación con el otro, y no digamos con una “criatura” fruto de la concepción supremacista de la ciencia sin ética. Y la interesante figura ausente o cruel del padre y sus efectos devastadores sobre el protagonista y su criatura.
La película basada novela de Mary Shelley Frankenstein o El moderno Prometeo que propone Guillermo Del Toro no es de terror en el sentido convencional: esta magnífica nueva entrega es mito, metáfora y ópera. Lo ha llamado Del Toro “un concierto de rock gótico sobre la soledad”. “Es íntimo y grandioso a la vez”. “Tenía que parecer que el dolor, el amor y la rabia podían coexistir”.
No una historia de terror, sino emocional. El actor Jacob Elordi como la Criatura resulta fantástico, según el director “algo que me encanta de esta criatura, sobre todo cuando recién nace, es que es como un niño: está descubriendo el mundo a cada instante”. Sus movimientos son de danza, con una fisicalidad que refleja en sus monstruos tanto belleza como terror. Su presencia silencios al principio y con palabras después impulsa la nota emocional y de una potencia muy lograda. Sobre el Dr. Víctor Frankenstein, por otra parte, interpretado por el gran Oscar Isaac, ha declarado “que puede ser altísimo, bajísimo, grandioso, íntimo. Aporta furia, culpa, locura. Le da a la película su ritmo”.
Lo que ha intentado Del Toro es tomar el mito y hacer algo con él, pero combinando elementos de Frankenstein y La novia de Frankenstein sin convertirlo en un mito clásico del monstruo. “En mi opinión, los mejores momentos de la novela aún no se han filmado […] El único tipo que para mí ha encarnado la desolación, no la dimensión trágica ni miltoniana del monstruo, sino la desolación, es Christopher Lee en las películas de la Hammer (La maldición de Frankenstein, 1957), donde realmente parece algo obscenamente vivo. Boris Karloff tiene el elemento trágico (La novia de Frankenstein, 1935), pero hay muchas versiones, incluido ese gran guion de Frank Darabont en 1994.
“He seguido a la criatura desde niño -dice Del Toro-. Esperaba que la película se hiciera en las condiciones adecuadas, tanto creativamente como para alcanzar el acercamiento necesario para hacerlo diferente. Para hacerla a una escala que permitiera reconstruir el mundo entero”.
Ha creado un mundo ricamente texturizado, tal y como nos tiene acostumbrados, con detalles exquisitos, y a la vez, emocionalmente devastador, como una tragedia llevada a la ópera. La maestría de la película en el diseño de producción y el maquillaje, la elegíaca banda sonora de Alexandre Desplat es cautivadora de principio a fin.
En palabras de Del Toro: “Esta película no se anda con rodeos: hay brutalidad pero también gracia, Y quizá sea esa la clave: que ambas cosas puedan coexistir en el mismo cuerpo”.
Frankenstein es la historia de un ser creado y luego descartado. De la rabia que nace del abandono. Pero también trata sobre el asombro, sobre la posibilidad del amor en un mundo que se niega a dárselo.
“La gente cree que los monstruos dan miedo, pero sólo intentan sobrevivir en un mundo que no los ama. La Criatura es a la vez aterradora y tierna, una figura de tragedia envuelta en espectáculo. Y tal vez, como su creador, ese monstruo finalmente encuentre el amor que merece.
En cuanto a su lanzamiento, la película tuvo su premiere mundial en el 82 Venice International Film Festival el 30 de agosto de 2025. A nivel mundial estará disponible en Netflix a partir del 7 de noviembre de 2025.
La producción de Frankenstein fue un proyecto muy querido y esperado para del Toro, que lleva años empeñado en esta obra. En la fase de desarrollo, el director ya hablaba de su deseo de adaptar esta historia desde la década del año 2000, y el impulso definitivo llegó con el apoyo de Netflix. El rodaje principal comenzó el 12 de febrero de 2024 en Toronto, Canadá, y concluyó el 30 de septiembre de 2024. Además, se filmaron escenas adicionales en Escocia, en la Royal Mile de Edimburgo, así como en otras localizaones del Reino Unido.
Del Toro declaró que la elección de Toronto fue deliberada, por contar con equipos técnicos en los que él confía tras décadas de trabajar allí: “estos son personas que he seleccionado… sé lo que van a entregar.” En cuanto al guion, el cineasta explica que buscó hacer algo más que un simple horror-monstruo: “Quería una película hecha a mano a escala épica… los sets son enormes, el vestuario y los objetos hechos a mano”. Una de las mejores películas de nuestro siglo.
María Molina
https://www.youtube.com/watch?v=x–N03NO130