Te protegerán mis alas

Crítica

Público recomendado: +12

El 14 de noviembre llega a los cines el largometraje Te protegerán mis alas, dirigida por Antonio Cuadri (Si todas las puertas se cierran, El corazón de la tierra, Al salir de clase). Basada en la novela homónima del salesiano José Miguel Núñez —a su vez inspirada en hechos reales—, la cinta nos sitúa en las calles de Kara, en Togo, donde Wentinam, un niño huérfano, aprende demasiado pronto lo que significa sobrevivir sin nada convencido de que ha nacido bajo una maldición heredada de sus ancestros. Pero el filme no se queda en la miseria y ahí está su magia: esta es una historia que busca la luz, la posibilidad de salir adelante cuando alguien te da una oportunidad.

La “Ciudad de los Muchachos” y los “Pequeños Hogares” son el corazón de esta historia: espacios de acogida donde el abandono se convierte en esperanza. Allí, el encuentro con un misionero español -figura inspirada en el padre José Antonio Rodríguez Bejerano, salesiano real, hoy enterrado en Sevilla junto a su hijo Wentinam- marca el punto de inflexión. A partir de entonces, el niño empieza a mirar el mundo con otros ojos, descubriendo que el amor y la fe no son palabras grandes, sino actos concretos que levantan del suelo.

Cuadri filma con respeto y emoción. Los planos de África, esa luz auténtica, única, son lo mejor del conjunto. También hay momentos visualmente potentes en España: el plano de Wentinam frente al Guadalquivir, de espaldas y a contraluz, resume todo el trayecto del personaje. Sin embargo, el guion quiere abarcar demasiado. Hay muchas subtramas, demasiados personajes, y en ese intento de contarlo todo se pierde parte de la hondura que merecen los vínculos esenciales. El romance de Wentinam, por ejemplo, aparece sin el desarrollo suficiente; el exceso de dramatismo y de aventura le resta espacio a lo íntimo, donde la película se siente más verdadera.

En lo interpretativo, Alejo Saura y Nacho López pueden llevar al espectador a recordar su imagen televisiva de los “guapos del insti”, y su carisma juvenil choca con el perfil austero de los padres salesianos que encarnan, sin embargo, su trabajo es competente y congenia de manera muy fluida y orgánica con los chicos africanos, en los gestos de cercanía, juegos y también de más tensión dramática. La película no fracasa en lo esencial: transmitir que el bien existe, que la entrega silenciosa de tantos misioneros sigue cambiando destinos.

Te protegerán mis alas no es una obra perfecta, pero sí necesaria. Tiene alma, algo cada vez menos frecuente en el cine. Nos recuerda que detrás de cada inmigrante que pisa Europa hay un pasado de heridas, pero también de sueños. Que regresar o quedarse no es una simple decisión geográfica, sino un dilema vital. Y que la verdadera redención, como la verdadera fe, siempre pasa por el encuentro con el otro.

En los últimos 34 años, los hogares fundados por el padre Antonio han acogido a más de 3.500 niños. Cuadri convierte ese legado en una historia de imágenes: el vuelo posible de quienes nacen sin cielo, pero a quienes alguien, con sus alas gastadas, decide proteger.

Rosa Die Alcolea

https://www.youtube.com/watch?v=nbN89LFM0jo 

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