Crítica
Público recomendado: + 14 años

Las aventuras de Sherlock Holmes, de Sir Arthur Conan Doyle, cuenta con una prolífica historia de adaptaciones, que empezó entre los años 1900 y 1903, convirtiendo así al personaje de Sherlock Holmes en el personaje más adaptado. El mismísimo Gilbert Keith Chesterton le dedicó un espacio generoso en su libro imprescindible para cualquier amante o amateur de escritor de las novelas de detectives, Cómo escribir relatos policíacos. Para comprender el empuje irresistible de este mítico detective, dice Chesterton, -recordando el regreso de Sherlock al Strand Magazine-, que su popularidad heroica hizo que la gente tuviera la sensación de que “este absurdo personaje tenía que volver” (p. 57). Y así imaginamos que debía sentirse Guy Ritchie al desempolvar un posible argumento del baúl de las posibles historias sobre este personaje inmortal.
Esta vez, su reaparición tiene lugar en una serie de ficción en forma de precuela que explora los años universitarios de un joven, impertinente e inexperto Sherlock. Al igual que hiciera en Sherlock Holmes, (2009) y Sherlock Holmes: juego de sombras, (2011), Guy Ritchie le da ese toque original moderno, que fusiona el encanto de la Inglaterra victoriana con los guiños gamberros a la música actual y al ritmo agitado y anacrónico del siglo XXI. Esto ya sería suficiente para afirmar que la serie se presenta como una ocasión entretenida, vibrante y bien trabajada para disfrutar, una vez más, del ingenio de Sherlock Holmes. Súmenle que el escenario universitario es nada más y nada menos que el Oxford que todos imaginamos (no el que se empeña en ser hoy día). La veneración por las piezas antiguas –el museo que es la ciudad- y la predilección por lo orientalizante completan el cuadro artístico que convierte la atmósfera de la serie en un viejo aroma a opio.
También esta serie es una obra adaptada, en concreto, está inspirada en los libros de literatura infantil del autor británico Andrew Lane. Por lo cual, la arquitectura narrativa es bastante coherente y tiene sentido unitario. Durante ocho episodios, la serie narra el ingreso de Holmes (en manos del actor Hero Fiennes Tiffin) en la emblemática Universidad de Oxford de la mano de su hermano Mycroft, muy preocupado por la conducta inconforme de su hermano y al que quiere reconducir. Lo que considero uno de los dos hallazgos argumentales de la serie es, en primer lugar, que sobre la familia Holmes pesa un trauma que afectó especialmente a la madre de los Holmes volviéndola loca (su papel lo interpreta Natascha McElhone). Con lo cual, Sherlock tampoco está libre de arrastrar penurias psicológicas, traumas, misteriosos tormentos que acuden una y otra vez. Tanto la relación con su madre y la influencia que ella ejerce sobre él tampoco son neutras: ella tiene el raro don de la predicción o de una intuición analítica, por mucho que esto parezca contradictorio. Y, en segundo lugar, en esta historia Sherlock comparte protagonismo y una amistad dinámica con el también mítico James Moriarty, interpretado genial y carismáticamente por el actor irlandés Dónal Finn. Al tratarse de un pasado inventado sobre lavase de una ficción archiconocida, el retrato de Moriarty aparece “redefinido como un aliado” (Yánez-Richards, https://www.swissinfo.ch/) apuntalando aún más las semejanzas que comparten los dos personajes sin la distancia y el conflicto que los convirtió en némesis el uno para el otro. El famoso “Napoleón del crimen”, que es como le llamaba Sherlock Holmes, aludiendo a la enormidad de su mente criminal y a la ambición desmedida, es aquí otro joven inteligente e indómito que llega a Oxford con la finalidad de formarse como el mejor en las matemáticas. El protagonista y su némesis cooperarán por esclarecer un caso de crimen y forjar una de las relaciones de rivalidad más interesantes de la historia de la ficción, mientras Moriarty le entrena como mentor.
En lo que respecta al guion, hay que alabarle su elocuencia y ritmo, pero no su complejidad ni el suspense debido a una historia de esta envergadura. Sin embargo, tampoco resulta simplón: solo un poco insatisfactorio para mentes que anhelan la sofisticada sutileza del maestro Doyle. Del universo fructífero y mítico de Sherlock Holmes, echarán de menos al leal John Watson, sustituido por una nueva pareja de aventuras en la figura de Moriarty. Esta finta dramática expresa un decidido interés por estar cerca de los grandes antagonistas y coquetear con su inmoralidad hasta hacerla predilecta para todos.
España ha sido escenario de la serie. Una curiosidad destacable, por lo pintoresco, es que durante dos semanas el equipo de producción de la serie grabó algunas escenas en la ciudad de Jerez de la Frontera. En concreto, las escenas sucedían en el Alcázar, la plaza de la Asunción, en la Real Escuela de Arte Ecuestre y en calles del centro como la Plaza de la Yerba y la calle Consistorio. A raíz del genuino evento, la ciudad de Jerez ha creado una ruta turística por los escenarios de la serie. En un alarde espontáneo, lleno de gracejo, algunos de los extras disfrazados en la recreación de la ciudad de Estambul, improvisaron unas rumbas animando a todos los implicados.
Como al propio Chesterton le sucedía, confieso que “me gustan las novelas de detectives. Las leo y las escribo, pero no me las creo” (p. 73), aunque me gustaría que fueran en cierto sentido ciertas.
Ruth Gutiérrez Delgado

Ruth Gutiérrez Delgado es profesora de Guion de Series y de Epistemología de la Comunicación en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. Especialista en Poética, mito y heroísmo, se doctoró con una tesis sobre Lo heroico en el cine de John Ford. Dirige el equipo de investigación Mythmaking y heroísmo en las narrativas mediáticas contemporáneas (MYHE) y ha sido Visiting Scholar de la University of St. Andrews y Visiting Researcher de la University of Glasgow (Escocia) y del British Film Institute de Londres. A sí mismo ha dado clases en la School of Social and Media Culture of Torun (Polonia) y en el Diplomado de Guión de la Universidad de La Sabana (Colombia). También sido Visiting Research en la University College of Cork (Irlanda) y de la Universität Bremen (Alemania). Ha coordinado el libro El Renacer del mito. Héroe y mitologización en las narrativas, Comunicación social.