Crítica
Público recomendado: +12
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Uno de los estrenos más importantes de esta semana tiene un aroma especial a gimnasio de boxeo porque está producida por Sylvester Stallone, uno de los primeros cineastas en un usar sistema Steadicam, el cual potenció en sus películas de boxeo y le permitió conseguir un éxito rotundo con Rocky. En esta ocasión, Stallone asesora la cinta titulada Gigante, mediante Balboa producciones.
La película está dirigida por el británico-indio Rowan Athale, que ha trabajado previamente con Jaume Balagueró. El reparto está encabezado por Pierce Brosnan, actor irlandés conocido por la serie Remington Steele y por haber sido James Bond, y el actor egipcio-británico Amir El Masry, recordado por su participación en Star Wars: El ascenso de Skywalker. La cinta llega respaldada por su paso por festivales como el de la Semici de Valladolid o el London Film Festival de 2025.
Amir El Masry interpreta al célebre boxeador británico de origen yemení Naseem Hamed, quien alcanzó el campeonato mundial desde una posición muy humilde. Para el papel, el actor se sometió a un riguroso entrenamiento de cuatro semanas con jornadas de 12 horas en el gimnasio, una dieta alta en calorías y clases de dicción para perfeccionar el acento de Sheffield del protagonista, el auténtico “Príncipe” Naseem.
Aunque pueda parecer que la historia gira en torno al boxeador, la idea del director es destacar la labor del entrenador Brenda Ingle, entrenador de Campeones que andaba entre la Iglesia Católica como buen irlandés y su amistad con un reverendo anglicano; pues regentaba el gimnasio de boxeo Santo Tomás que tenía el objetivo de sacar esta chavales de la calle para evitar que cayeran en la delincuencia y la droga, mientras iba descubriendo el talento pugilístico de los pudieran ser campeones del mundo por los dones recibidos de Dios, pues esta historia está basada en hechos reales.
El director sabe combinar momentos dramáticos con algunos más simpáticos para hacer el biopic menos plano y más entretenido en la mayoría del metraje. Una de las fortalezas de este argumento es que se apoya en la frase hecha que dice que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, pues su esposa, cada vez que un chaval alcanza la gloria en el ring y se olvida de quién enseño el arte del boxeo y lo acogió como padre, ella responde con amor y sabiduría con gran agudeza como cuando el campeón humilla a un rival para intimidarlo y el juez advierte con la expulsión del campeonato, y ella le dice a su marido, que no se puede afilar el cuchillo y pretender no recibir algún que otro corte en referencia a fomentar el lado más agresivo de este deporte para ser temido por sus rivales. Otro momento de gran belleza lo encontramos cuando el entrenador Brendan está decepcionado por el desprecio de su pupilo y ella la dice que por lo que ella está realmente orgullosa no es porque haya creado a un campeón, sino por la cantidad de niños que ha sacado a la calle, cuidándolos como un padre, sacando lo mejor de ellos; haciendo referencia al valor de la acogida de San José de modo implícito.
Por otra parte, otro detalle es de este de esta historia, donde el perdón podría tener cabida es que este entrenador siempre respeta las creencias de sus pupilos, pues para este chaval musulmán, que iba a ser campeón del mundo, lo único que estaba por encima de su soberbia era Alá.
Víctor Alvarado
:https://www.youtube.com/watch?v=atm50XZbbws