Crítica
Público recomendado: +16
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Bill Condon, director estadounidense reconocido por Dreamgirls, Dioses y monstruos (por la que ganó el Óscar al Mejor Guion Adaptado) y La Bella y la Bestia, regresa al género musical con esta nueva adaptación de El beso de la mujer araña. La cinta parte del musical de Broadway de Terrence McNally, John Kander y Fred Ebb, que a su vez se basa en la célebre novela publicada por el argentino Manuel Puig en 1976. Es la segunda vez que esta historia llega al cine, después de la versión de 1985 dirigida por Héctor Babenco, protagonizada por William Hurt y Raúl Juliá.
La película tuvo su estreno mundial en el Festival de Sundance 2025. Es una coproducción entre Estados Unidos y México, con Ben Affleck y Matt Damon entre los productores ejecutivos. El reparto está encabezado por Tonatiuh, actor mexicano que debuta como protagonista, junto a Diego Luna (Y tu mamá también) y Jennifer Lopez, que además produce el film. Completan el elenco Bruno Bichir, Josefina Scaglione y Aline Mayagoitia.
La trama nos sitúa en una cárcel de Argentina durante la dictadura militar. Allí comparten celda dos hombres muy diferentes: Valentín, un preso político, y Molina, un escaparatista condenado por indecencia pública. Para sobrellevar el encierro, Molina le cuenta a su compañero la trama de un musical de Hollywood protagonizado por su diva favorita, Ingrid Luna.
Una película que, más allá del espectáculo musical, nos habla de la amistad como refugio en los momentos más duros. La historia muestra cómo dos personas aparentemente incompatibles pueden encontrarse, cuidarse y transformarse mutuamente cuando se abren al otro sin prejuicios. Molina y Valentín representan dos formas opuestas de entender la vida, pero ambos descubren que la mirada del compañero les hace crecer. Es una invitación a no juzgar al que es diferente y a comprender que la dignidad humana está por encima de las etiquetas.
Condon construye dos mundos visualmente opuestos: la celda, gris y claustrofóbica, y las secuencias de fantasía, rodadas con colores saturados, plumas, lentejuelas y coreografías que remiten al Hollywood clásico y a los grandes estudios. El guion, fiel a la estructura del musical de Broadway.
la película plantea preguntas profundas sobre la dignidad de la persona en contextos de opresión y sobre la capacidad del ser humano para reconocer al otro como hermano. El encuentro entre Valentín y Molina muestra que, cuando dos personas se abren al diálogo sin prejuicios, la compasión emerge incluso en los lugares más oscuros.
Es una historia sobre el cuidado del prójimo, sobre cómo el acto de servir y acompañar transforma tanto al que da como al que recibe. Un recordatorio de que el alma no puede ser encarcelada del todo cuando se aferra a algo más grande que ella misma. El film invita también a reflexionar sobre el sacrificio, la entrega y el valor redentor del amor en sus distintas formas, así como sobre la fragilidad humana ante el miedo, la traición y la soledad.
Rocío Jacoboski
https://www.youtube.com/watch?v=-OQ73cGsbPI