Crítica
Público recomendado: +16
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The Drama es el tercer largometraje del director noruego Kristoffer Borgli. La película está protagonizada por Zendaya y Robert Pattinson, producida por A24. Mantiene un tono muy actual, una estética y un tratamiento visual digno de la productora. En ella el director intenta que el espectador se cuestione a sí mismo los límites que trazan sus principios morales respecto a sus vínculos afectivos.
Queda una semana para la boda de Charlie y Emma. Ambos practican sus votos frente a sus amigos y nos remontamos al momento en el que se conocieron. Charlie (Robert Pattinson) conoce a Emma (Zendaya) como en una comedia romántica típica de los 90. Ella leía en una cafetería y él, en un intento por seducirla, finge haber leído el mismo libro. El denominado meet-cute. The Drama, sin embargo, no va de eso. El espectador no sale del cine suspirando enamorado de los personajes. O al menos no es la idea.
Durante una cena con amigos, la dama de honor introduce como un juego la pregunta que detona el conflicto de la película: “¿qué es lo peor que han hecho?”. Por turnos, los personajes nos cuentan situaciones moralmente confusas siempre diluidas por la inocencia de la edad o el humor. Sin embargo, la respuesta de Emma causa tal desconcierto que su pareja y sus amigos se cuestionan si realmente la conocen. Se despliegan entonces las clásicas posturas que surgen cuando se tratan debates polémicos con amigos y unas copas: el mediador, el que no se compromete con ningún argumento, y el que no cederá en su opinión.
Uno podría creer que la premisa parte de alguna pregunta del estilo “¿existe el amor incondicional?”, cuando en realidad va un paso más allá. Cuestiona también hasta qué punto nos identificamos con nuestros seres queridos. Si nos hacen sentir orgullosos o avergonzados. Porque la realidad es que resulta más fácil perdonar y pasar por alto ciertas cuestiones de nuestra pareja si no tenemos a nuestros amigos juzgando y a la opinión pública en nuestra contra.
Lamentablemente, no se puede entrar de lleno en el debate cultural que plantea el filme sin hacer spoilers. Lo que sí podemos decir, es que el director busca sostener un espejo frente a los problemas de la cultura estadounidense y hasta cierto punto ridiculizarla. Borgli llama la atención sobre la estetización de la violencia, la falta de regularización de armas en el país y la banalidad con la que se concibe el matrimonio.
Durante el tiempo en el que se desarrolla el debate interno del novio la acción resulta reiterativa. Aun así, el director logra mantener la tensión gracias al humor, a los debates que plantea en un segundo plano y a esos escenarios imaginarios que tan bien sabe construir. Sin embargo, al estar el debate tan ligado a las cuestiones culturales y la opinión pública estadounidense, el núcleo de la película pierde fuerza en un espectador lejano a esa sociedad. No logra conectar con una experiencia universal, por lo que el espectador se pregunta si realmente vale la pena hacer tanto drama por la confesión de Emma.
Mi recomendación es ir a ver la película sin investigar demasiado sobre la trama ya que la sustancia recae en gran parte en las sorpresas. También recomiendo sentarse posteriormente en algún bar con amigos porque, aunque sea, tendrán un nuevo tema sobre el cual debatir.
Anouk Prio