La maldición de Widow’s Bay

Crítica

Público recomendado: +16

La guionista Katie Dippold, conocida por su trabajo en Parks and Recreation, es la creadora de La maldición de Widow’s Bay, una serie que combina humor y terror sobrenatural. La producción fue una de las grandes triunfadoras de los Emmy de 2026, con 14 premios, entre ellos el de mejor serie de comedia y el de mejor guion de comedia para su creadora.

La historia transcurre en una isla de Nueva Inglaterra (Estados Unidos), cuyos habitantes siguen muy ligados a las viejas supersticiones. Tom Loftis, el alcalde, quiere atraer turistas para sacar al pueblo de su decadencia, pero no lo tendrá fácil. Las antiguas leyendas y una sucesión de acontecimientos extraños empiezan a complicar sus planes.

Matthew Rhys, ganador del Emmy al mejor actor protagonista de comedia por este papel y del premio al mejor actor protagonista en una serie limitada por el deThe Beast in Me, encarna al alcalde y sostiene buena parte de la comedia gracias a su capacidad para desenvolverse en las situaciones absurdas que plantea el guion.

Entre los secundarios destaca Kate O’Flynn, premiada por su interpretación de Patricia, la peculiar asistente del alcalde. Marcada por el rechazo y la necesidad de agradar a los demás, su personaje experimenta una evolución muy interesante. Stephen Root, galardonado por su papel de Wyck Crawford, el guardián del faro, y Dale Dickey, nominada por su interpretación de Rosemary, la empleada de la oficina del alcalde de carácter seco y sarcástico y con un humor mordaz, forman también parte de un amplio reparto que ofrece interpretaciones sólidas.

La isla tiene un papel importante en la historia, su aislamiento, los paisajes costeros y la niebla crean un entorno en el que lo cotidiano convive con lo inquietante. El cuidado de los escenarios y los detalles de una comunidad que parece anclada en otra época refuerzan esa sensación de extrañeza y encajan con las leyendas y supersticiones que marcan la vida de sus ciudadanos.

El guion combina situaciones bien construidas con diálogos ágiles e ingeniosos. Katie Dippold conoce los recursos de la comedia y juega con las convenciones del terror, en una especie de homenaje al género.

Al principio, la serie apuesta más por las situaciones cómicas, pero el misterio va ganando protagonismo a medida que avanza la historia. Los acontecimientos extraños adquieren mayor importancia y el tono se vuelve más oscuro, aunque esta transición no termina de funcionar. El humor no siempre consigue el efecto esperado y los elementos sobrenaturales tampoco llegan a generar todo el desasosiego que cabría esperar.

En definitiva, La maldición de Widow’s Bay tiene un planteamiento atractivo, pero el resultado no mantiene el mismo nivel en todo momento. Sus 14 premios Emmy reconocen sus méritos en diversas categorías, aunque la serie deja la sensación de que podría dar más de sí.

Larissa I. López

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