Público recomendado: Adultos
Agosto en un retrato amargo sobre la familia Weston, reunidos en torno a la mansión de los padres en el Condado de Osange (Oklahoma). El director de la destacada “The company men” adapta al cine esta obra teatral ganadora del Pulitzer 2008 y estrenada con éxito en Broadway, con más de 600 representaciones, Chicago, Buenos Aires y también Barcelona y Madrid. Un magnífico reparto y George Clooney destacan como uno de los productores, aunque no aparece en pantalla.
En pleno mes de agosto, un matrimonio mayor pasa los días en su enorme casa de campo. El entorno idílico contrasta con el ambiente que se vive dentro, tan sofocante como el calor de la llanura. De un día para otro, el hombre desaparece en extrañas constancias. Entonces las tres hijas acuden a la casa familiar para tranquilizar a su madre e intentar averiguar el paradero de su padre. Cada una tiene su historia y si vida, bastante fracasadas en general, muy alejadas de lo que se podía esperar de ellas.
En este reencuentro familiar salen a la luz las rencillas, envidias y odios que se tienen unos a los otros, resultado de unas vidas difíciles. La madre (Meryl Streep) es una mujer histérica y desequilibrada, adicta a las pastillas y ahora enferma de cáncer. El padre es un pobre alcohólico. La hija mayor (Julia Roberts) es la favorita del padre, fuerte y con mucha personalidad, que acude a la casa junto con su todavía marido y su hija adolescente. La segunda hermana mantiene una búsqueda de sí misma y del amor tan pueril como superficial, y acude con su reciente novio. Por último, la hermana pequeña es la más vulnerable, y vive con sus padres.
A este encuentro familiar se suman la tía, el tío y el tímido hijo de ambos, además de una muchacha india que acaban de contratar para que les ayude en la casa. Varios secretos por desvelar, cinismo, broncas, rencores, y situaciones insostenibles: un cóctel molotov. En el origen, estamos ante el resultado de la propia insatisfacción, de no aceptar la realidad y sobre todo, de la tragedia de no saberse querido, no sentirse amado por los suyos.
Lo más destacado de la cinta es el gran reparto, en especial el duelo interpretativo de Meryl Streep (madre) y Julia Roberts (hija), sencillamente magistral. Ambas son enormes favoritas para obtener sendas nominaciones a los Globos de Oro por sus respectivos papeles. Todos sostienen magníficamente el guión, intenso y en ocasiones un tanto histriónico. Los personajes se dedican frases sangrantes, comúnmente llamadas “pullas”, destinadas únicamente a provocar dolor y humillación. El tono general de la cinta es muy pesimista, y sólo en un par de ocasiones podemos vislumbrar algo de esperanza, gracias a una palabra mágica, difícil de pronunciar, y más desde el corazón, peor que es capaz de sanar las situaciones más dolorosas: Perdón.
Grande, de calidad, pero amarga y pesimista. Este ensayo teatral merece la pena por las interpretaciones y por su escondida crítica a la familia actual y a la sociedad. Un encuentro familiar alejado de las familias al uso, pero donde podemos encontrar ciertos puntos de conexión: preocupaciones compartidas y discrepancias insalvables sobre cómo enfrentar las cosas.
María Luengo