Ballerina

Crítica

Público recomendado: +18

Asistimos a la expansión del hiperviolento y estilizado universo John Wick gracias al spin-off titulado Ballerina, una apuesta suficientemente diferenciada como para no ser más de lo mismo. La película centra su mirada en la corporalidad y humanidad de una Ana de Armas a la altura de las circunstancias, con Chad Stahelski de content curator y una clara intención de contar algo distinto a lo de siempre.

Por ello, nos situamos cronológicamente entre Parabellum y el Capítulo 4 de la mítica saga, frente a Eve Macarro, una joven entrenada por la Ruska Roma para convertirse en una asesina letal. La trama gira alrededor de su historia de venganza contra el hombre que asesinó a su padre, lo que le impulsará a romper las reglas del submundo criminal y, por ello, arriesgarse a ser marcada por la Alta Mesa.

Ballerina sigue la estela de la espectacularidad en la puesta en escena, un legado visual caracterizado por la estética gótica, arquitecturas opresivas y un reguero de sangre. La fotografía potencia esta atmósfera tensa y sin freno que Ana de Armas convierte en su particular ballet de la violencia explícita, aún más grotesca que en el caso de Keanu Reeves. El hándicap está en un guion previsible, en tanto en cuanto se encorseta en la convencionalidad de la historia de venganza clásica; si bien es cierto, todo queda compensado con unas coreografías, luchas, persecuciones y disparos dignos del mejor Wick. El ritmo está descompensado, pero pesa más el virtuosismo de la acción.

La cinta apuesta todo por estos pilares, siendo uno de ellos la idea de justicia de una Eve Macarro vulnerable y letal, asesina y emocional, una mezcla de vulnerabilidad y humanidad que añade frescura al spin-off. El filme hace bien en pausar por momentos la acción para mostrar la fragilidad y torpeza de la protagonista, aunque, en ocasiones, todo resulte sobreexplicativo.

También vemos cómo la película habla de legado, sacrificio y persecución de la identidad en un mundo corrompido por la espada. La violencia cobra sentido narrativo pleno, pero no deja de ser excesiva y del todo repugnante, más que nada por los viciados códigos que maneja. Atendamos a que el fin justifique los medios y se pague ojo por ojo.

En definitiva, Ballerina no logra emular a las mejores de John Wick, pero aporta una mirada fresca y femenina a un universo que parecía reservado al mito masculino de Reeves. Ana de Armas brilla, la acción es de lo mejor y el conjunto, aunque menor, supone un show visual y emocional que merece verse en la butaca.

Gabriel Sales

https://www.youtube.com/watch?v=iS6CdinpJew

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