Crítica
Público recomendado: +10

Lighthouse Distribution se caracteriza por ofrecer productos operísticos de alta calidad de imagen, llevando el teatro al cine, suprimiendo los descansos propios de este arte a precios asequibles para ser vistos en pantalla grande. En esta ocasión, Bernadette de Lourdes. El musical es su nueva apuesta, que ha roto la taquilla francesa con nada más y nada menos que cuatrocientos mil espectadores. Desde Le Monde al Le Figaro, la crítica gala ha valorado muy positivamente esta producción, que nada tiene que envidiar a Broadway.
La historia gira en torno a una chica aparentemente problemática porque afirma haber visto a una misteriosa mujer que parece ser la Virgen María ante la incredulidad de las autoridades y de su propia familia.
El timón de la puesta en escena lo ha llevado Serge Denoncourt, que ha sido el encargado de crear espectáculos de Eros Ramazzotti, siendo colaborador del Circo del Sol, mientras que la directora de este musical ha sido Isabelle Julian que envuelve al público, a pesar de su formato teatral, con diálogos ágiles y rápidos, ofreciendo números musicales bastante emotivos. Este musical de carácter dramático va en la línea de Los miserables, salvando las distancias, con un elenco limitado, donde la profundidad y el dinamismo van de la mano. El pasado mes de enero de 2025, este espectáculo musical fue presentado en Italia, como parte de las celebraciones del Jubileo ante el Papa.
Uno de los números musicales más potentes es el del dueto formado por su padre y por su madre, interpretado por los actores Sarah Caillibot y David Bán respectivamente y de un marcado y profundo carácter social.
La segunda parte del musical nos ofrece bellas escenas en las que se percibe la buena disposición del sacerdote a creer a la niña, intentando defender el testimonio de una adolescente sincera e inocente, recordando a esos buenos sacerdotes que dan la vida por los feligreses. El encuentro más emocionante, sin duda, es aquel de esa sana relación entre padre e hija (Eyma como la valiente y dulce Bernadette Soubirous) capaz de tocar la fibra sensible y que retrata esas situaciones familiares que todos hemos vivido desde el prisma del perdón y el amor, que hace acto de presencia en el día a día a pesar de algún momento de tensión.
La canción final tiene una intención evangelizadora, recordándonos la idea de construir un mundo mejor confiando en el poder milagroso de nuestra Madre la Virgen María y esta frase del musical lo dice todo: “Difundid que para ser amado hay que arriesgarse a amar sin jamás renunciar”.
Víctor Alvarado