Breve historia de una familia

Crítica 

Público recomendado: +16 

 

Lin Jianjie apunta maneras con su ópera prima, llamativa especialmente por su montaje aséptico, aunque poético en cierto modo, y el asombroso equilibrio que logra para no desmejorar la gran carga emocional que capta con la cámara en este corte quirúrgico y a veces, abrupto. Al revés, Jianjie lo amplifica en un estilo elegante, minimalista y asiático.

Los padres de Wei, un adolescente chino, descubren que uno de los compañeros de instituto de su hijo, Shuo necesita apoyo. Este es un joven enigmático y reservado de origen problemático que se siente a gusto con la nueva familia encontrada. Deciden integrarle poco a poco en su hogar y en su familia. Sin embargo, cuando un suceso trágico irrumpe en sus vidas, empiezan a aflorar viejas heridas y secretos ocultos, lo que provoca un giro inesperado en las dinámicas familiares.

Los conflictos en el seno de la familia y las incógnitas que se dan en una familia aparente estructurada son los grandes temas de la película. Parece que los problemas de “identidad familiar” que perturban a Shuo proceden de una enorme exigencia por parte de su padre, y un profundo desarraigo tras la muerte de su madre. Como la directora británica Joanna Hogg, el cineasta chino Wang Xiaoshuai o incluso el mismo Ozu, la memoria, el dolor familiar, los vínculos y el minimalismo emocional marcan las claves de esta intrigante historia familiar, que acontece en un contexto post-política del hijo único: La familia tiene un solo hijo, lo cual refleja las consecuencias de décadas bajo esa política (vigente hasta 2015), pero también cómo muchas familias, incluso tras su final, continuaron operando bajo esa lógica. Aunque el cineasta no hace una referencia directa al espacio ni al tiempo, precisamente para destacar lo universal del conflicto familiar, no tanto lo histórico, de una manera muy hábil.

En este sentido, el estilo narrativo y estético de la cinta es un poco desconcertante, tanto en el tono como en la puesta en escena, no es una película al uso, el cineasta chino deslumbra por su perfección de composición de plano con gran simbolismo, elegancia y minimalismo -apoyado en la dirección de fotografía, llevada a cabo por Zhang Jiahao- que también deja su impronta en el montaje. Asimismo, las interpretaciones acompañan un trabajo artístico espectacular. El director, autor también del guion, maneja de una manera brillante el enigma, el crescendo de tensión —musical, visual, emocional— culmina en un final abrupto que refleja cómo las expectativas sociales y familiares pueden colapsar de golpe e incluso el final se abre todavía más al misterio y deja abiertos los interrogantes que plantea durante la historia. 

Rosa Die Alcolea

https://www.youtube.com/watch?v=dMbapgN85SA

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