Crítica
Público recomendado: +16
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Del director de la saga de ladrones Ocean´s Eleven (2001) y de películas como Traffic (2000) o Erin Brockovich (2000) nos llega una interesante propuesta sobre el mundo del espionaje y de cómo, en medio de un mundo frío y calculador, es posible (o no) una historia de amor y lealtad verdadera. Steven Soderbergh, que es también director de fotografía, opta por un estilo visual elegante y sobrio, que encaja con unas relaciones siempre en tela de juicio: ¿de quién me puedo fiar? ¿Quién es más de lo que aparenta ser? O mejor aún, ¿es posible una relación honesta en un mundo cada vez más virtual, vigilado y fiscalizado?
Desde un plano más antropológico cabe destacar cómo la naturaleza humana deja siempre espacio para ser afirmada: pues el vacío existencial no se llena con los bienes de un mundo donde todo está medido y es sospechoso. Más allá de la sospecha existe un punto donde el ser humano necesita existir, ¿qué tipo de vida sería una donde todo fueran dudas de espionaje, identidades impostadas o estrategias manipuladoras subversivas? Este sentido apunta a la inteligente película La vida de los otros (2006), en donde vemos cómo la naturaleza del protagonista aflora con fuerza en medio del servicio de inteligencia de la Stasi, la todopoderosa policía secreta del régimen comunista (estricto y amenazador) de la República Democrática Alemana (1984).
Mención aparte precisa el guionista David Koepp, responsable del guion de películas tan relevantes como Parque Jurásico (sí, la de Spielberg, 1993), La Guerra de los Mundos (2005), Spiderman (2002) o Misión Imposible (1996), entre muchas otras. Aunque Koepp aún no haya sido nominado a un premio Oscar, bien podría otorgársele en vida uno, por una filmografía llena de aventura, creatividad y mucha recaudación, expresión siempre de cómo el público acoge y disfruta sus historias. En esta ocasión, construye un protagonista hierático y humano al mismo tiempo, interpretado por el siempre talentoso actor Michael Fassbender (Steve Jobs, Shame o la saga X-Men, siendo Magneto). Amén de una magnética Cate Blanchett que completa un misterioso matrimonio.
Aunque la película que nos ocupa, Confidencial (Black Bag), pudiera parecer como una versión estilizada (y sin acción) de Sr. Y Sra. Smith (2005), realmente porta en su interior una perla preciosa a custodiar: somos mucho más que todos nuestros intentos por conquistar el mundo. Hermoso cómo entre el cambio de un satélite a otro, en medio de una vigilancia internacional, existe un tiempo minúsculo, un pequeño vacío no registrado, desde donde poder ser; expresión narrativa de esa grieta que la realidad siempre brinda para la esperanza, como la pequeña flor que brota entre el más robusto y rígido cemento.
En definitiva, una interesante y pausada película de espionaje, bien dirigida y escrita que, aunque puede parecer abstracta y fría en algún momento, realmente pone el foco de atención en afirmar lo humano en medio en un mundo como el de los espías, que bien recuerda a nuestra vida capitalista actual posmoderna; dominada por algoritmos que nos vigilan y tratan de dominar. Eso sí, aunque la muerte y el asesinato restan valor a la vida humana como tal, al menos, en la película la naturaleza humana deja un punto abierto a la esperanza, para quien lo quiera afirmar: al corazón humano no le basta con controlar y manipular, está hecho para mucho más.
Carlos Aguilera Albesa