Crítica
Público recomendado: +16

Con El maestro del crimen tenemos el ejemplo perfecto de que tener un buen director y un buen reparto no garantiza una buena película, y eso que Simon West tiene un buen currículum, pero en esta película pincha en hueso. Terry Eubanks (Christoph Waltz) es un veterano sicario que, pese a estar a punto de retirarse, está convencido de que sigue siendo el mejor en su trabajo. La compañía para la que trabajaba vuelve a llamarlo con una nueva misión: entrenar a Wihlborg (Cooper Hoffman), un joven prodigio recién llegado. Aunque al principio no lograrán entenderse, tendrán que unir sus habilidades para descubrir la verdad que se esconde tras la organización para la que trabajan.
Sorprende que un director como West, con estupendas películas en su haber como Con Air (Convictos en el aire) (1997), La hija del general (1999) o Los Mercenarios 2 (2012), la mejor de la saga protagonizada por Stallone, haya dirigido El maestro del crimen porque supone, sin lugar a duda, un gran paso atrás en su filmografía debido a un casi inexistente guion de Greg Johnson que, además, no está bien contado y llega un momento en el que deja de interesar.
Nadie duda de las capacidades interpretativas de Christoph Waltz, y el joven Cooper Hoffman aguanta el tipo ante él, pero no bastan para insuflar vida a una historia muy básica de compañeros y aprendizaje: el mayor debe enseñar al jovencito cómo ser un “buen” sicario mientras por ahí ronda una Lucy Liu cuya relevancia es nula. Sí, tienen gracia algunas escenas de Waltz bailando en la discoteca como si fuera un veinteañero y un par de tiroteos que están rodados con cierto estilo, incluso se permiten reírse de la era de la agotadora moda de lo políticamente correcto del lenguaje. Quizás se salvan algunos mensajes positivos morales sobre la muerte de inocentes, pero todo es tan superficial y banal que no importa. También sobran dos blasfemias innecesarias que se podían haber ahorrado.
No se sabe si por falta de presupuesto, de interés o de ambas pero esta película no acaba de encontrar su tono y su desarrollo es casi nulo, con malos saliendo de cualquier parte y reaccionando sin lógica alguna. Por salvar algo, el carisma que destila Waltz, mezcla de ironía y veteranía, sobre todo en un tercer acto algo más movidito
El maestro del crimen (Old Guy en original, quizás más adecuado dada la trama) queda como un filme palomitero para ver solo si se es muy fan del famoso actor, porque para los que gusten de la buena acción Simon West tiene las susodichas películas en su carrera y son mucho más entretenidas.
Miguel Soria