Jesús, luz del mundo

Crítica

Público recomendado: +7

 

Una de las figuras históricas de la antigüedad que ha sido llevada a la gran pantalla con toda seguridad en mayor número de ocasiones ha sido la de Jesucristo. Estoy convencido de que recordamos algunos de sus títulos más icónicos como Rey de Reyes de Nicholas Ray; las inolvidables Jesús de Nazaret de Franco Zeffirelli y La pasión de Mel Gibson o la exitosa serie The Chosen. Incluso el mundo de la animación nos ha acercado la figura de Jesús, narrada en los Evangelios, de forma acertada en El hombre que hacía milagros como la cinta en cuestión Jesús, luz del mundo. Esta producción  ha sido capitaneada por el tándem formado por Jhon Schafer y Tom Bancroft (con apellidos muy cinematográficos), vinculados a películas de Disney.

Esta historia gira en torno a Juan, un chaval que pide ayuda para poder pagar los impuestos romanos, mientras que Jesús sale a su encuentro. Junto a Santiago y Pedro vivirá una historia que cambiará sus vidas para siempre.

El nivel de animación en dos dimensiones es ligeramente inferior al nivel de alta calidad de grandes estudios, pero se encuentra compensado por su dinamismo y por un ágil y profundo guion, así como por un diseño de personajes que se percibe que está muy bien pensado como si tuvieran personalidad propia,  mostrando por ejemplo al Señor como un ser humano cercano y asequible; dispuesto a escuchar con una mirada enternecedora y “cómplice”; capaz de llorar por ejemplo por la muerte de San Juan Bautista. El Hijo de Dios comprende y se conmueve por la fragilidad del ser humano. Quizá el personaje menos favorecido y ligeramente ninguneado sea el de la Virgen María, pues se hubiera merecido alguna escena de mayor brillo. 

La cinta bebe producciones anteriores sin ser un refrito como El hombre que hacía milagros; Los  flashback de La pasión de Mel Gibson y por supuesto la serie The Chosen, lo que nos permite ver y sentir a un Dios ingenioso, con sentido del humor y cercano a las necesidades del ser humano, donde los realizadores sacan a la palestra los milagros más prodigiosos para captar la atención de los peques de la casa cuando se aúnan dos  de ellos, el de Jesús caminando sobre las aguas y al calmar la tempestad, mientras que algunos pasajes bíblicos se pasan de manera más rápida y sugerente como ese prodigio de quince segundos de los panes y los peces u otro destinado más bien para los adultos, en la que se observa esa conversión de Nicodemo o la expulsión de los siete demonios de María Magdalena, aunque este último se desarrolla posteriormente. Dios aparece como un ser que en su pasión muestra su camino de paz y perdón sin rencor para dar la vida por los demás. La transformación del centurión es otro de los grandes logros del largometraje.

El arranque es ciertamente original, contando una historia de Juan, el Apóstol, muy pequeñito y su familia que atrapa e hipnotiza al espectador en una película con un enfoque distinto, siendo fiel a los textos bíblicos, al captar la atención y entusiasmar al espectador, manteniendo el misterio con el que sorprender a los niños, pues el Señor no aparece hasta pasados unos minutos. Esta idea nos permite conocer el drama de Juan, contado con simpatía, por el sometimiento romano y por una religión que les coartaba la libertad al ser demasiado estricta. La Resurrección es un signo de esperanza para transmitir una gran tranquilidad interior.

Víctor Alvarado

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=fF6rU9AMZe0

 

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