Juliette en primavera

Crítica

Público recomendado: +16

El cine francés nos ofrece una comedia con tintes dramáticos, titulada Juliette en primavera. Este largometraje posee un encanto especial por la ternura que transmiten sus personajes.

La historia gira en torno a una ilustradora de cuentos infantiles con enorme talento, que vuelve a la casa de su infancia para encontrar algo de luz después de una mala racha sentimental y psicológica.

La cineasta Blandine Renoir, recordada por La indignada Anne (2022) y por 50 primaveras (2017), demuestra que, con un buen guion basado en la novela gráfica de Camille Jourdy, donde las tramas se desarrollan a buen ritmo, no hace falta un gran presupuesto para encandilar a la audiencia. Se trata de personas sensibles que necesitan comprensión y consuelo. Sus dramas personales son presentados con pequeñas pinceladas que, casi sin palabras, definen el carácter de cada uno de ellos. Como esa conversación entre padre e hija, cargada de complicidad y simpatía, de un señor con gran agudeza mental que tiene siempre una salida graciosa para animar a alguien que necesita consuelo. En contraposición con lo positivo, esta cinta ofrece escenas de cama muy explícitas y en este sentido es muy francesa y te puede de algún modo sacar de la historia porque la trama principal es muy delicada.

Las interpretaciones están a una gran altura destacando la actriz Izia Higelin, mostrando una gran cantidad de registros. Esta actriz enamora a la cámara con cada gesto y mirada, acompañada del veterano de lujo Jean-Pierre Darrossin, recordado por  la obra maestra Conversaciones con mi jardinero (2007) de Jean Becker y por cintas muy conocidas del cineasta desencantado del socialismo Robert Guédiguian, autor de El cumpleaños de Arianne (2014) o Las nieves del Kilimanjaro (2011).

La delicada relación de amistad, que se establece entre la ilustradora y el africano interpretado por Salif Cissé, está marcada por la empatía de dos personas muy diferentes, que tienen una gran capacidad para leer el alma del otro. Finalmente, la actriz Sophie Guillermin le pone la salsa a la cinta.

La película invita a la reflexión sobre cómo la vida nos marca el camino y sugiere que en algún momento tenemos que pensar en darle un giro. También nos da a entender que los secretos de la familia nos pueden afectar indirectamente a nuestra propia vida, aunque siempre se habla de la posibilidad de perdón en una familia no muy distinta a la española. El final es abierto, dejando parte a la imaginación del espectador con elegancia.

Víctor Alvarado

https://www.youtube.com/watch?v=Ew-CGbNkAJs

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