La historia de Jim

Crítica

Público recomendado: +12

Los hermanos Larrieu nos presentan La historia de Jim, película exhibida en el último Festival de Cannes, que adapta la novela de Pierric Bailly para meternos de lleno en la vida de Aymeric, un hombre que deberá afrontar el embrollo de la paternidad adoptiva y las consecuentes heridas de la separación familiar. Los directores franceses contextualizan al protagonista desde los años 90 hasta la actualidad con el fin de explorar con tacto la relación entre él y su hijo Jim.

Uno de los peligros más habituales reside en explotar el dramatismo y caer en el efectismo de los giros argumentales a conveniencia. No es el caso, puesto que se prioriza un acercamiento orgánico y justo a la reflexividad introspectiva frente al show emotivo. Ahí es donde precisamente apreciamos la habitual sobriedad de los Larrieu a la hora de filmar, una cámara que captura con realismo como base y se abre a los tintes líricos.

Atendiendo a la fotografía, observamos la importancia de los paisajes franceses en su forma más alegórica, es casi una experiencia espiritual y también reflejo del estado emocional de los personajes. Hay un buen balance entre planos abiertos y cerrados, que contrastan la pequeñez frente a la amplitud y la intimidad con el todo. En este sentido, hay mucha fuerza en su virtud contemplativa, que a su vez se nutre de una composición musical de corte melancólico, acertada por lo general pero reiterativa en ocasiones.

En cuestión de guion, Una historia de Jim deja claro que las elipsis juegan un papel fundamental a la hora de economizar la inversión narrativa. Posiblemente haya una intención de emplear los huecos temporales, con sus propios vacíos contextuales, como una herramienta de impulso reflexivo. Eso no quita que tanta falta haga mermar el desarrollo de ciertas líneas del relato. Eso sí, las interpretaciones reman a favor del conjunto, especialmente la de un Karim Leklou que actúa como corazón de la cinta, dotando a su Aymeric de firmeza, voluntad y la humanidad que requiere su arco de compromiso.

Explorando la perspectiva personalista nos encontramos con un Jim que nos sitúa frente a preguntas profundas sobre la paternidad, la vinculación biológica y la contraparte compensativa o la responsabilidad moral y filial. Sin llegar al extremo, la película reta la preconcepción de estas realidades para darnos una relación amorosa en lo cotidiano. En esta línea se mueve el filme, entre valores de sacrificio y entrega, no abordando integralmente el asunto, pero sí ofreciendo puntos interesantes para debatir. Lo menos acertado está en que no pocas veces se encorseta a Aymeric en una suerte de figura pasiva, arrastrada por las circunstancias, incapaz de enfrentar las acometidas.

Una historia de Jim no es redonda, pero sí genera gran interés por su planteamiento directo de las cuestiones relacionales y familiares. En ocasiones peca de ambigüedad, pero aborda con soltura la figura del padre en tiempos extraños.

Gabriel Sales

https://www.youtube.com/watch?v=Fj3K5ug-VK0&ab_channel=Procinal

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