La historia de Souleymane

Crítica

Público recomendado: +14

El cine francés parece un profundo conocedor de la realidad multicultural desde su perspectiva más agria con el aumento de la delincuencia y la implantación de la sharia islámica en algunos barrios de Francia (donde la mujer es considerada una ciudadana de tercera), hasta el lado más positivo como el rejuvenecimiento poblacional y la riqueza que supone el encuentro entre culturas.

El cineasta Boris Lojkine, autor de tres películas incluida ésta, nos ofrece una historia singular, en la que el director sigue a su protagonista por las calles de París en su recorrido como repartidor a domicilio (rider), encontrándose todo tipo de clientes. La obra en cuestión responde al título de La historia de Souleymane.

Su director tiene un manejo muy bueno del encuadre como ese momento en el que sitúa la cámara en un lugar aleado en el que el protagonista aparece en la distancia, mostrándonos la pequeñez del ser humano y, sobre todo, su sensación de indefensión en una realidad que les supera o cuando ofrece contrapicados para mostrar su abatimiento.

La mayor virtud de esta película es la naturalidad de los personajes en una historia que trasmite verosimilitud, pues la mayoría de los actores no son profesionales. Es más, el protagonista le dice a un activista político de izquierdas que se deje de mensajes políticos y le ayude a conseguir sus papeles sin mentiras en una de las cintas más ponderadas que hemos podido ver sobre inmigración en los últimos años, en la línea de Bajo las estrellas de París (Claus Drexel, 2020), pues no se carga la mano en la brutalidad policial, sino mostrando a los agentes de la ley como personas que se conmueven y que tienen que cumplir con su deber, pero siendo flexibles con la situación de indefensión de esas personas.

Esta producción permite el diálogo interreligioso, al mostrar el lado más positivo de la fe islámica en una escena de gran belleza, en la que chico y chica hablan de su vida, encomendándose a Alá. La otra virtud es el final abierto que te parte el alma y que invita a la reflexión.

La película destaca por la riqueza de puntos de vista que ofrece. Como esa persona que por miedo no permite que el repartidor entre su casa o este ciudadano francés que acoge atendiendo a su dignidad por tres minutos, pero de corazón, o cuando vemos que un ciudadano africano le da una paliza a nuestro protagonista y se aprovecha de éste por su situación de irregularidad sin pagar su trabajo realizado, o ese momento en el que personas altruistas ofrecen comida a ciudadanos subsaharianos.

La cinta viene avalada por haber ganado cuatro premios César entre ellos el de Mejor Actor Revelación para el guineano Abou Sangare. Además, ha participado en la sección Certain Regard del Festival de Cannes 2024, ganando el premio del Jurado y al de Mejor Actor.

Por último, se denuncia al maltrato que se da a los rider al mostrar que si esa realidad ya es dura de por sí cuando se tiene todos los papeles en regla, imagínense cuando se le considera ilegal y no tiene derecho a absolutamente nada.

Víctor Alvarado

https://www.youtube.com/watch?v=UjATK89hwcE

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