La vida fuera

Critica

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Roma, 1980. Después de que su obra magna, en la que ha estado trabajando durante una década, sea rechazada por el mundo editorial italiano, la escritora Goliarda Sapienza (1924-1996), acaba en la cárcel de Rebibbia por robar algunas joyas de una amiga, pero el encuentro con unas jóvenes reclusas resulta ser una experiencia que cambiará su vida y en cierto modo “otro renacimiento”. La película está basada en la historia real de la autora, una de las voces más grandes de la literatura italiana del siglo XX, que escribió El arte de la alegría.

Este original y melancólico biopic comienza tras su puesta en libertad después de cumplir condena por el robo, que la propia Sapienza describió como “un gesto provocativo”, y a lo largo de un sofocante verano, las mujeres exreclusas se reencuentran, y Goliarda establece un profundo vínculo con Roberta, reincidente y activista política. Una conexión que nadie en el exterior puede entender realmente, pero a través de la cual Goliarda redescubre la alegría de vivir y el impulso de volver a escribir.

La escritora fue redescubierta después de su muerte, cuando se publica, primero en Alemania y después en Francia, El arte de la alegría, la obra maestra a la que dedicó diez años de su vida. Solo después del éxito que tuvo en el extranjero, Einaudi publicó la novela también en Italia en 2008. Se ha dicho de esta obra que es “la versión feminista y proletaria de El Gatopardo, por una autora comparada con D. H. Lawrence y Stendhal”.

Escritora, actriz, intelectual libre y anárquica, Goliarda Sapienza escapa de las definiciones sencillas. Fue hija de padres ateos y socialistas considerados subversivos del régimen fascista. Gracias a una beca, entró a los 16 años a la Accademia d’Arte Drammatica de Roma. Cuando terminó los estudios, se dedicó al teatro y más tarde al cine, bajo la dirección de Visconti, Blasetti y Citto Maselli, compañero suyo durante gran parte de la vida, entre otros.

Vivió años muy intensos en los que, además de actuar, grabó documentales con Maselli, participó en la redacción de guiones y frecuentó el mundo intelectual de la capital italiana. La muerte de su madre en 1953 le llevó a una gran crisis e incluso a un intento de suicidio, a la hospitalización y a la terrible experiencia del electrochoque, que intentó superar a través de un también doloroso proceso de psicoanálisis. A mediados de los años 60 dejó el psicoanálisis e inició su propia vuelta a la vida a través de la escritura. Desde entonces dedica por completo su existencia a la escritura, que se convirtió en su misión hasta que terminó su gran novela, El arte de la alegría, a finales de los 70. 

Hasta el día de su muerte buscó un editor para la novela, pero no lo consiguió. Goliarda Sapienza llegó al gran público después de publicar póstumamente la novela en la que está basada esta película, a la cual siguió la publicación de otras muchas de sus obras inéditas. Desde su redescubrimiento hasta hoy, se suceden los monográficos, estudios críticos, obras de teatro y los encuentros y lecturas dedicados a ella.

Fue una adelantada a su tiempo y hoy es amada en Italia y el extranjero. Su mirada resulta cada vez más profética y actual en su radical aspiración por la libertad personal y colectiva, en un ambiente intelectual que demostraba no estar preparado en absoluto para acoger la libertad desconcertante de sus páginas. 

A los ojos de la intelectual Sapienza, de entonces 50 años, la cárcel resultó ser el espejo de los desequilibrios y las injusticias de la sociedad, pero también un lugar donde, sin las diferencias de clase, se redescubre la solidaridad, la amistad y las auténticas relaciones humanas. La cárcel, ese “desconocido planeta que gira en una órbita muy cercana a nuestra ciudad” fue para ella un capítulo decisivo, tanto desde un punto de vista existencial como artístico. De esta experiencia nacieron sus dos obras La cárcel de Rebibbia y Le certezze del dubbio, en las que reflejó su condición carcelaria y la sociedad que hace de contrapeso de la cárcel. 

Goliarda Sapienza llegó a declarar que la prisión es la forma más llamativa de encierro, pero que fuera, en la sociedad civil, existen formas oprimir y coartar la libertad más sutil, pero no menos peligrosas. Renovada por la amistad de las jóvenes presas, fue dando voz con sus páginas a aquellas amigas, hermanas, hijas, con las cuales sintió que compartía el destino que descubrió precisamente en aquella “placenta” que fue para ella la cárcel.

Esta rebelde película, que compitió por la Palma de Oro en Cannes, muestra  la figura de la escritora (interpretada por Valeria Golino) y la joven activista (Matilda de Angelis, próximamente en Drácula de Luc Besson), descubriendo el arte de la alegría al tiempo que las formas en que la sociedad construye sus jaulas. El director Mario Martone (gran premio del jurado en Venecia por Muerte de un matemático napolitano), junto con la fotografía de Paolo Carnera (David di Donatello por Yo, capitán), dota de energía visual esta semblanza de la rompedora autora siciliana, que según los títulos de crédito, cultivó por igual el amor y el furor.

Maria Molina

https://www.youtube.com/watch?v=ilPyUh-4088

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