Las irresponsables

Crítica 

Público recomendado: +16

La nueva película de Laura Mañá (Sexo por compasión, La vida empieza hoy) se presenta como una comedia de enredos que esconde, bajo su apariencia ligera, un retrato punzante de la mujer atrapada entre jefes machistas, madres absorbentes y parejas de cartón piedra. Con Las irresponsables, la veterana directora y actriz catalana firma una “ida de olla” controlada: un fin de semana fuera de la rutina que funciona como laboratorio de amistad femenina, desahogo emocional y declaración de independencia.

La cinta se apoya en un trío protagonista solvente y cómplice: Laia Marull (Lila), Betsy Túrnez (Nuria) y Àgata Roca (Andrea). Las tres, con carreras sólidas en teatro, televisión y cine independiente, construyen personajes que, sin alardes, encarnan los “dramas” cotidianos de muchas mujeres: hermanas con personalidades opuestas y cuentas pendientes, amigas seducidas por el eterno embaucador, madres que miden su afecto con la vara de la comparación, impulsos que se pagan caros o la vigilancia digital que se vuelve contra quien la ejerce.

Mañá acierta en el ritmo, el gran talón de Aquiles de tantas comedias. Cada pausa, mirada o corte está bien dosificado, aunque el guion, de diálogos planos y conflictos poco profundos, no siempre acompañe. El resultado es una película que provoca carcajadas y simpatía, pero que se queda corta en hondura, pese a apuntar con acierto a la esclavitud familiar, conyugal y laboral que aún constriñe a muchas. Andrea, por ejemplo, lucha contra un despido encubierto tras haber logrado un ascenso deportivo para su equipo, recordándonos que los techos de cristal no son metáfora, sino práctica vigente.

Estrenada con la distribución limitada de A Contracorriente Films, Las irresponsables es una de esas comedias que, por suerte, dan trabajo a decenas de profesionales y encuentran hueco en cartelera; y, por desgracia, se suman a un catálogo saturado de fórmulas previsibles. Sin embargo, aquí hay algo distinto: un grito de “se acabaron las mujeres sumisas” que no se disfraza de moralina, sino que se celebra entre risas, copas de vino y confidencias nocturnas.

Laura Mañá, premiada en Málaga y Gaudí, curtida con Vicente Aranda (Libertarias y La pasión turca) y Bigas Luna (La teta y la luna), vuelve a recordarnos que la comedia no es un género menor, sino un espejo deformante que a veces refleja con más verdad que el drama. Y aunque Las irresponsables no sea su obra más redonda, sí es un buen recordatorio de que la libertad, como la risa, es contagiosa.

Rosa Die Alcolea

https://www.youtube.com/watch?v=8kkohYV2_Jw

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