Crítica
Público recomendado: + 14
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Siempre que salta a la palestra en los medios de comunicación el tema del régimen carcelario español surge el debate sobre si es posible la reinserción. Está claro que no siempre es posible. Sin embargo, hay otros casos en los que hay un motivo de esperanza.
El caso es que se estrena Las vidas de Sing Sing, basada en hechos reales, en las que se cuenta el funcionamiento de un programa para presos para su vuelta a la sociedad a través del arte y el teatro.
El director, Greck Kwedar, ha sido el encargado de llevar el proyecto cinematográfico a cabo en una cinta presentada en la clausura de la Seminci de Valladolid, cuyo argumento se basa en el vídeo de Brent Buell “Breakin’ The Mummy’s Code” y en el artículo de John Richardson “The Sing Sing Follies” sobre un inocente condenado, al que da vida Colman Domingo, que se considera un jornalero de Hollywood o, como diría José María García, “un jornalero de la gloria”. A este intérprete afroamericano se le puede considerar como un secundario de lujo que ha ido ascendiendo de categoría entre comillas gracias a su papel en el excelente musical y remake de El color púrpura y que ahora está participando en la serie The four season.
La película fue rodada en tan solo 18 días por la apretada agenda del actor y este trabajo huele a Óscar. Esta producción combina la labor de actores profesionales junto a otros expresos no profesionales, pero sin que esto baje el nivel de calidad de esta notable cinta, salvo en algún momento que el que alguna de las escenas (no todas) que está rodada con cámara al hombro marea al espectador con tantas vueltas.
Este drama carcelario se centra más en la grandeza del ser humano que en sus miserias, pero donde éstas últimas ocupan un lugar secundario, a excepción de la trama principal, en la que el protagonista intenta demostrar su inocencia. El proyecto que mencionamos tiene por objeto enseñar a gestionar las emociones y a sanar algunas heridas ante la dureza de la vivencia en la cárcel. Esta actividad teatral es vista por los presos como un momento de respiro (una especie de “kit kat”) ante la imposibilidad de ver a sus familias de manera habitual por estar privados de libertad.
El profesor de teatro que les acompaña demuestra su sensibilidad al sacar lo mejor de ellos mismos, pues se les ayuda a sentir paz ante su sufrimiento como esa escena en la que les traslada con la imaginación a un bello momento de sus vidas o les ofrece una especie de discurso motivacional unos segundos antes de la representación de la obra. En este proceso vemos cómo el más villano de todos ellos va evolucionando, pues al principio trata con desprecio incluso a los de su misma raza. Finalmente, el más centrado de todos ellos le dice que aquí no se trata a los compañeros de “negratas”, sino de hermanos en el doblaje español o de compadres en la versión subtitulada, que me parece más acertado. Ese es el trato que este antagonista devuelve con su corazón transformado en otro momento posterior transmitiendo esperanza ante la cruda realidad al igual que otras series y películas de esta temática en los 5 años aproximadamente, haciendo algún signo cristiano, acompañado de una canción espiritual sobre la relación del hombre con Dios.
Víctor Alvarado
Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=ukgxljUYoKI