Crítica
Público recomendado: +12

A pesar de la gran saturación de superhéroes en el cine, sobre todo por la parte de Marvel, y de algunos sonoros tropiezos, la casa de las ideas sigue remontando el vuelo, poco a poco, pero con pasos en la dirección correcta. Los 4 Fantásticos: Primeros pasos es una nueva muestra de que el rumbo se ha enderezado y, aunque hay que seguir puliendo cosas, el resultado es bueno.
Ambientada en un mundo vibrante con estética retro-futurista inspirada en los años 60, “Los 4 Fantásticos: Primeros Pasos” introduce a la Primera Familia de Marvel: Reed Richards/Míster Fantástico (Pedro Pascal), Sue Storm/Mujer Invisible (Vanessa Kirby), Johnny Storm/Antorcha Humana (Joseph Quinn) y Ben Grimm/La Cosa (Ebon Moss-Bachrach), quienes se enfrentan a su desafío más difícil hasta la fecha. Obligados a equilibrar sus responsabilidades como héroes con la fuerza de su vínculo familiar, deben defender la Tierra de un voraz dios espacial llamado Galactus (Ralph Ineson) y su intrigante Heraldo, Estela Plateada (Julia Garner). Y si la amenaza de Galactus, dispuesto a devorar el planeta entero junto con todos sus habitantes, no fuera suficiente, la situación se vuelve aún más personal.
La dirección corre a cargo de un desconocido en el UCM (Universo Cinematográfico Marvel): Matt Shakman, quien estuvo detrás de la excelente serie Bruja Escarlata y Visión y quien parece mostrarse cómodo dirigiendo productos de Marvel y dota a todo el filme de una estética propia de los años 60 con elementos futuristas que le sienta de lujo. Por su parte en el guion hay cinco escritores: Jeff Kaplan, Ian Springer, Josh Friedman, Peter Cameron y Eric Pearson, quizás demasiados nombres para la simpleza del libreto, pero en general todos han hecho un buen trabajo trayendo de vuelta a un grupo de superhéroes que, hasta la fecha, habían tenido poca suerte en sus adaptaciones, sobre todo en la olvidable de 2015, aunque las dos anteriores, en las que curiosamente estaba Chris Evans, quien luego sería el Capitán América, no estuvieron mal. Parece que esta vez sí que es la vencida y, además, no hace falta haber visto ninguna película anterior de Marvel para entender todo el metraje
Aquí se reinicia la historia y se recuerdan brevemente los orígenes, para luego ponerse en marcha con lo que realmente importa: el inesperado embarazo de Sue Storm, algo que parecía imposible tras dos años intentándolo con su marido Reed Richards. Y de esta forma tan sutil y elegante se pone sobre la mesa el eterno tema que a su vez se divide en dos: la maternidad es un regalo, un don, jamás un derecho (ellos ya habían asumido que no podía ser pero no por ello dejaron de intentarlo), y el feto, que en una preciosa escena, bofetada directa a tantos que niegan la realidad para justificar su asesinato, se muestra cómo sí es un ser vivo hecho y derecho.
Y así se profundiza constantemente en que lo primero es proteger a ese ser humano que lo es desde la concepción aunque aún no haya nacido y que merece todo cuidado, además de reflexionar sobre la maternidad y la paternidad: un niño nunca es una carga sino un regalo que hay que cuidar. Quizás la parte más extraña sea la de incluir a una embaraza en avanzado estado de gestación en un viaje espacial, pero vale, “aceptamos barco” dado que se trata de una superheroína.
Por supuesto tenemos los necesarios niveles de espectacularidad y Shakman se luce en varios momentos realmente impresionantes como un intensísimo pasaje espacial con claras reminiscencias a Interstellar (Christopher Nolan, 2014) o un vibrante tercer acto. También habría que citar un curioso guiño a Los Increíbles (Brad Bird, 2004) con ese personaje de El Hombre Topo, y resulta curioso que el compositor de la banda sonora de ambas películas, la de Pixar y esta que nos ocupa, sea Michael Giaccino.
El director por supuesto se ha preocupado de que los efectos digitales se vean como deben verse, con altísima calidad, y añade mucho sentido del humor para que la cosa no se vuelva muy trágica (la parte de la de la silla de bebé es tronchante), además de hablar sobre el valor, la entrega, el sacrificio y la redención.
Quizás la parte más floja sea la del villano y su secuaz, de los que apenas tenemos dos pinceladas, justo como pasaba en Los 4 Fantásticos y Silver Surfer (Tim Story, 2007) donde también aparecían y donde también quedaban desdibujados, pero entendemos que se hace así para poder centrarse en los asuntos humanos, que son los más cercanos al público.
En resumen: Matt Shakman ha logrado una película muy entretenida. No está a la altura de lo mejor del MCU como la primera de Iron Man, Los Vengadores o la saga de El Capitán América, no es “fantástica” (inevitable hacer la broma) pero sí un gran paso en la dirección correcta. Por supuesto hay escenas poscréditos que conviene ver y que gustarán a los fans.
Miguel Soria