Crítica
Público recomendado: +18
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Athena (María Schwinning) es una niña que vive aislada con otros niños sin familia, en un entorno en el que crecer significa desaparecer. Cuando se va a vivir con una familia -la madre es (Iria del Río) y el padre (Roger Casamajor)- todo parece cambiar. Por primera vez, se imagina a sí misma como parte de un lugar, pero la amenaza de un futuro en el que no tiene cabida le empuja a hacer lo inimaginable para quedarse para siempre.
La directora Barbara Farré en esta ópera prima ha querido de manera intuitiva y vivencial contar una historia de temores vitales, libre de prejuicios. El temor a crecer, a la sexualidad y a la maternidad, el temor a ser invisible y al abandono, el temor de no ser amado; y a la vez del tránsito de la adolescencia a la madurez, y la extrañeza de pasar por ahí. Una historia sobre niñas que pierden la inocencia, no son correctas, ni ejemplares, sino oscuras.
Una narrativa rodada íntegramente en catalán donde introduce el cuento en forma de realismo mágico, con espléndida dirección de arte de José Tirado, con muchas escenas en la naturaleza, el rio, el bosque; vestuario muy bien tratado, que describe al personaje, y buena fotografía. Farré ha encontrado su voz, contando la iniciación de una adolescente con tintes fantásticos y misteriosos, a medio camino entre Hanging Rock (1975) y El bosque maldito (2006), pasando por Las niñas (2020).
La película mezcla historias escuchadas en el internado de Athena junto con sucesos inconfesables en la relación con los nuevos padres que hacen de la historia algo inquietante y envolvente a la vez, mezclando la grandeza y la miseria que hay en cada uno de los personajes, a través de metáforas y elipsis continuas.
María Molina
Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=FTHaVjuSxYw