Crítica
Público recomendado: familiar

A veces los más pequeños, los infantes de entre los infantes, son los grandes olvidados en las salas de cine y las apuestas más familiares no les incluyen, con imágenes que pueden asustarles o hacerles llorar. Sin embargo, hay excepciones que se agradecen, y en ella está la conocida Hasbro, responsable de marcas como Transformers o Monopoly, con su nueva Peppa: La llegada del bebé.
La familia crece. Peppa Pig y su familia celebran con emoción la llegada de un nuevo miembro, ¡un bebé!
Menos de una línea y media le ha bastado a Versión Digital, la distribuidora, para describir la sinopsis de este nuevo producto de la franquicia Peppa Pig, y la verdad es que no hace falta más. Estamos ante una película, si es que se la puede considerar como tal, extremadamente sencilla: en realidad consiste en 10 capítulos de animación unidos por una serie de canciones que mezclan la animación de siempre de Peppa Pig con imagen real de niños bailando al son de dicha canción.
La buena noticia para los padres es que Hasbro sigue acertando con estos “dibus” porque continúan apostando por valores de siempre: familia tradicional formada por padre, madre y, como Dios los ha concedido (aunque no se le mencione, claro), hijos, pero es que ahora llega el tercer vástago, una cerdita, con todos los cambios que va a implicar para la adorable familia Pig. No faltan los abuelos, quienes también tienen un rol muy importante, como en la vida real.
Las canciones están perfectamente dobladas al castellano, evitando así que los más pequeños tengan que leer subtítulos que, seguramente, no podrían entender o no tendrían tiempo de leer. También por fortuna el doblaje sigue siendo de alta calidad con grandes profesionales como Juan Amador Pulido, Juan Luis Rovira, Ana Jiménez o Chelo Molina, todos ellos repitiendo en sus papeles habituales. Da gusto que se siga apostando por voces profesionales y no por famosos solo por cuestiones de marketing.
La verdad es que los enanos se lo pasarán en grande con las divertidas historias y las canciones, y los padres podrán estar tranquilos gracias a mensajes positivos sobre la familia, la unidad, el embarazo (incluyendo un estupendo desglose de los tamaños y dejando claro que el feto está vivo, por mucho que a algunos les pese y quieran negarlo) y el humor muy blanco que inunda todo el metraje. A destacar, una broma muy divertida sobre el ‘spam’ telefónico. Y como los tiempos son los que son y la realidad social es la que es, aparecen niños de varias razas en claro guiño hacia la tolerancia racial, lo que está bastante bien porque no desentona ni molesta en absoluto.
Evidentemente Peppa: La llegada del bebé no es el culmen de la animación ni tiene un guion que depare sorpresas, pero es la apuesta perfecta para que los padres vayan al cine con los más pequeños de la casa. Ojalá hubiera más como ésta para que los pequeños se familiarizasen con un lugar mágico como es la sala con pantalla grande.
Miguel Soria