Policán

Crítica

Público recomendado: familiar

Cuando uno ve Policán, de Dreamworks, vuelve a entender por qué los reyes de la función en la animación por ordenador siguen siendo Pixar, a pesar de los baches que han tenido en el pasado y de los que parecen haberse recuperado. Y se vuelve a ver que da igual lo frenético que sea el metraje si el guion no da la talla.

Un fiel perro policía y su agente humano sufren graves heridas mientras cumplen con su deber, y solo se les puede salvar mediante una operación descabellada en la que ambos se fusionan en uno, convirtiéndose en Policán. El nuevo agente jura proteger y servir, pero también sabe buscar, sentarse y dar la patita. Policán acepta su nueva identidad y se esfuerza en complacer a su Jefe. Ahora debe detener las malvadas intenciones del supervillano felino Perico el Gato.

Sinceramente, sorprende que un filme como este esté pensado para niños, porque si éstos entienden el metraje se les puede considerar superdotados, y no es una broma. De hecho, el crítico que escribe estas líneas ha necesitado varios momentos de pararse a pensar qué estaba ocurriendo en la pantalla. El director y guionista Peter Hastings ha decidido llevar al cine las historias de Dav Pilkey, que tienen su gracia, pero aquí llenando cada minuto de diálogos a toda velocidad que casi parecen salidos de un capítulo de Friends con protagonistas hasta arriba de cafeína, y lo mismo pasa con la animación: tan pronto estamos en casa de Policán como, en medio segundo, en la guarida del villano y, en otro medio segundo, en una comisaría, y el cabo de otro medio segundo en las calles de la ciudad, y en ese mínimo espacio de tiempo hemos oído 4 diálogos. ¿Pero es posible? No solo eso, es que los personajes aparecen, desaparecen y vuelven a aparecer a una velocidad asombrosa.

A todo este aturullamiento se unen unos mensajes a veces positivos y otros no tanto: que si la amistad, que si la reconciliación, que si el malvado padre parece que reaparece para, en realidad, ignorar a su hijo, que si el hijo que se fabrica un clon que le llama “papá” y del que reniega (¿en una película para niños, en serio?), que si las heridas del pasado pueden explicar ser malo en el presente, pero por supuesto todo es expresarlo y, mágicamente, volver a ser buenos. Ya ni hablamos de arcos de transformación porque no hay tiempo. De camino, muchos guiños cinéfilos que los mayores entenderán como a Jungla de cristal o El cabo del miedo e incluso a la cultura popular como el “cara anchoa” pero que a los niños les darán absolutamente igual.

En resumen: que Policán tira de animación de calidad y frenetismo para ocultar unas carencias de guion que se resumen en “no des tiempo para pensar, solo logra que se rían”. Por ello, y aunque no es desaconsejable, recomendamos activamente filmes previos como la reciente Robot salvaje, las más talluditas sagas Madagascar o Kung Fu Panda (esta última con una cuarta entrega reciente) u otras aún más clásicas e imperecederas como Shrek o Cómo entrenar a tu dragón.

Miguel Soria

https://www.youtube.com/watch?v=86o3-BJ8YqU

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad