Por todo lo alto

Crítica

Público recomendado: +12

Por todo lo alto es el nuevo largometraje del cineasta francés Emmanuel Courcol. Fiel a su sensibilidad para los relatos humanos, nos ofrece esta vez una comedia dramática que, con humor discreto y ternura sincera, explora los vínculos familiares inesperados. Tras El triunfo (2020), regresa ahora con otra fábula inspiradora basada en hechos reales, que sabe equilibrar la emoción y el humor sin caer en la sensiblería.

La historia arranca cuando Thibaut, director de orquesta de renombre internacional que viaja por el mundo, descubre que es adoptado y que tiene un hermano, Jimmy, un empleado de un comedor escolar que toca el trombón en una banda de música en el norte de Francia. Al parecer todo les separa, excepto el amor por la música. Al detectar las excepcionales habilidades musicales de su hermano, Thibaut se propone reparar la injusticia del destino. Jimmy entonces comienza a soñar con otra vida…

Courcol maneja la narración con una ligereza que nunca es superficial. Alterna momentos de humor –a menudo basados en el choque de caracteres y situaciones absurdas– con instantes de mayor intimidad y vulnerabilidad, en los que asoman las heridas no cicatrizadas de sus protagonistas. La música, especialmente la clásica que interpretan las orquestas que dirige Thibaut, juega un papel fundamental como prolongación emocional del viaje, aportando matices de melancolía y de esperanza.

La dirección de actores brilla especialmente: Benjamin Lavernhe y Pierre Lottin logran construir una química creíble y entrañable, evitando caer en la caricatura y dotando a sus personajes de una humanidad palpable. Su evolución conjunta, lejos de los clichés, ofrece una mirada luminosa sobre la posibilidad de construir lazos afectivos más allá de las convenciones.

En conclusión, Por todo lo alto es una película sencilla pero vibrante, que celebra con modestia el poder de los nuevos comienzos. Courcol confirma su habilidad para narrar historias donde la comedia y el drama se entrelazan de manera natural, sin forzar el tono ni subrayar las emociones. Una obra que invita a creer que, incluso en los encuentros más accidentales, puede hallarse una forma genuina de pertenencia.

Esta historia habla de humanidad, fraternidad y esperanza porque en su esencia es una película sobre reconstruir lazos y descubrirse en el otro, incluso cuando las diferencias parecen insalvables. La humanidad está presente en cómo Emmanuel Courcol retrata a sus personajes: con todas sus debilidades, contradicciones y vulnerabilidades, pero siempre desde una mirada de comprensión y ternura.

Rosa Die Alcolea

https://www.youtube.com/watch?v=Ubqugn9017Q

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