Retrato de un cierto Oriente

Crítica

Público recomendado: +18

Desde principios del siglo XX, La comunidad libanesa en Brasil ha crecido hasta ser una de las más grandes del mundo fuera del Líbano, se concentra principalmente en el sur de Brasil y en São Paulo, aunque los protagonistas de esta película acaben en Manaos. El director brasileño Marcelo Gomes (Cine, aspirinas y buitres) consigue retratar ese “cierto Oriente” con gran belleza estética en una película que podríamos considerar de aventuras, amén del drama familiar que encierra. Retrato de un cierto Oriente es una historia sobre memoria, pasión y prejuicios, que cuenta la saga de los inmigrantes libaneses en la selva amazónica.

Líbano, 1949. El país se enfrenta a una guerra inminente. Dos hermanos de fe cristiana, Emilie y Emir, se embarcan en un viaje a Brasil en busca de mejores días. Durante su viaje, Emilie se enamora de un comerciante musulmán, Omar. Emir sufre celos incontrolables y utilizará sus diferencias religiosas para separarlos. Antes de llegar a su destino final, durante una pelea con Omar, Emir resulta gravemente herido en un accidente con un arma de fuego. La única opción para Emilie es bajar del barco y buscar en una aldea indígena en medio de la selva un curandero que lo salve. Cuando su hermano se recupera, llegan finalmente a Manaos, donde Emilie toma una decisión que tendrá consecuencias trágicas.

Largometraje basado en la novela Relato de un cierto Oriente, de Milton Hatoum, estrenado en 2024 -en España ha sido en 2025 con una bajísima distribución- y ganador del Colón de Oro en el Festival de Huelva. Un guion escrito a tres manos: Marcelo Gomes y Gustavo Campos, con la visión femenina de María Camargo, algo que siempre aporta matices interesantes a los personajes femeninos.

El décimo largo de ficción de Marcelo Gomes es esa clase de película que deleita a los amantes de la fotografía de autor, con un mimo hacia el encuadre, el juego constante  del enfoque y desenfoque, la composición minimalista -y relativamente perfecta- del plano y otros detalles visuales. Los planos son preciosos y precisos, muy cuidados. El director de fotografía Pierre de Kerchove ya había trabajado en varias ocasiones con el cineasta brasileño, en una de ellas para dirigir la fotografía de Joaquim (Brasil, 2017), candidata al Oso de oro del Festival de Cine de Berlín. El tratamiento del color en blanco y negro le da un aspecto de época que casa a la perfección con el argumento y el tono nostálgico que transpiran los encuadres y la dirección de actores, muy marcada en la mirada, en los gestos y en los planos subjetivos. 

Se echa de menos una profundización mayor en los temas principales: la convivencia entre las dos religiones de los protagonistas, o un mayor acercamiento a la psicología de Omar. Sin embargo, la película refleja unos valores de empatía, respeto humano, paciencia, sabiduría, prudencia, convivencia y el encanto de incorporar nuevas amistades por el camino que cautivarán al espectador en esta historia con esencia de fábula.

Rosa Die Alcolea

https://www.youtube.com/watch?v=LrH3iZ-bjpg

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad