Tu color

Crítica

Público recomendado: +13

Tu color (The Colors Within), de la directora Naoko Yamada –ya conocida por títulos como A Silent Voice y Liz and the Blue Bird– es un anime vibrante y luminoso sobre las energías invisibles que rodean a los seres humanos y la sinestesia, la fascinante capacidad de ver y conectar distintos sentidos. Con una sencillez tan solo aparente, esta película desarrolla una reflexión sobre la amistad y la búsqueda interior a través de su protagonista, Totsuko, una joven introspectiva y sensible que puede ver las auras de las personas, visualizando sus personalidades y emociones como estallidos de colores abstractos. Este don, que la hace sentir diferente, y que ella oculta como un secreto incómodo, no le impide forjar un vínculo sincero con dos jóvenes, Kimi y Rui, que ella puede “ver” a través de su verdadera esencia, su color.

Lo que así une los personajes de Kimi, Rui y Totsuko no es solo una aguda sensibilidad y los secretos de cada uno, sino una amistad rica en colores y melodías, que ellos expresarán a través de las canciones que componen con su nueva banda de rock. La película ofrece así, a través de la animación, momentos visuales y melódicos muy ricos, sobre todo gracias a la capacidad sinestésica de Totsuko, que permite que los colores de los compañeros se conviertan en notas musicales y viceversa. “El color de Kimi es hermoso. Y emocionante”, comenta Totsuko en un momento.

Aunque visualmente poderosa, la relación entre lo visual y lo narrativo en la película no siempre es del todo clara. El uso de la sinestesia como recurso narrativo puede resultar confuso en algunos momentos, ya que los colores, aunque hermosos, no siempre parecen tener un sentido concreto para la historia. Totsuko se presenta como una protagonista algo inescrutable, a veces quizá un poco infantil o pasiva –aunque nos permite ver el mundo desde su sensibilidad y perspectiva. Eso hace que la película transite por un espacio de ambigüedad que habría podido aprovecharse mejor, como la relación de Totsuko con lo suprasensible y su fe– la “oración de la serenidad” suena como un motivo de fondo constante en la película, pero no sabemos bien por qué.

Afortunadamente, el filme cobra vida en su acto final cuando el trío realiza su primer concierto en público, trayendo consigo una explosión de energía que parecía estar perdiéndose en la segunda mitad del relato. Y resulta muy efectivo cómo la música de la banda se convierte en un catalizador de las emociones y de los colores de los personajes, especialmente con unas piezas de synth-pop que fusionan los elementos musicales y metafísicos de la historia. Tu color es una película que, aunque no completamente pulida, brilla por su inventiva visual y su exploración de la capacidad humana de ver más allá de las apariencias, y que nos presenta una bonita reflexión sobre las complejidades de la adolescencia, la amistad y la búsqueda de uno mismo.

Anna Piazza

https://youtu.be/XHlAT6NN7T0?si=MyaiTxLrZWIWGwWc

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad