Crítica
Público recomendado: +13
![]()
La última película de Walter Salles, Aún estoy aquí, una crónica histórica ambientada en los años de la dictadura militar en Brasil, nos relata con una mirada profundamente humana la historia y la lucha de Eunice Paiva, madre, esposa y activista, y su familia, tras el secuestro y la posterior desaparición de su marido, el exdiputado del Partido Laborista Rubens Paiva, a manos de los militares.
Basada en las memorias de su hijo, Marcelo Rubens Paiva, publicadas en 2015, la historia comienza en el apacible Río de Janeiro de 1971, cuando la familia Paiva, compuesta por los padres y sus cinco hijos, llevaba una vida tranquila y aparentemente ajena al terror que se empezaba a extender bajo el régimen militar. Aunque ya desde las primeras escenas se respira una sensación de peligro, ésta se intensifica con el arresto de Rubens, un momento que sella el comienzo de una tragedia que transformará la vida de la familia. A partir de ese punto, la película mantiene al espectador con el aliento suspendido, acompañando la incansable búsqueda de Eunice de la justicia y la verdad, mientras lidia con su propia soledad, sin rendirse frente a las amenazas silenciosas de la dictadura.
Uno de los méritos de Aún estoy aquí radica en su capacidad para representar la lucha personal de Eunice dentro del contexto histórico de los años 70 en Brasil de una manera profundamente realista. Walter Salles, conocido por su sensibilidad al tratar temas sociales y políticos, mantiene una armonía entre lo histórico y lo humano que convierte la película en una obra significativa y cautivadora. La cinta no solo aborda la dictadura y sus horrores, sino también la capacidad de una madre para mantener viva la memoria de su esposo y continuar la lucha por la verdad en un país que, en esos años, se alimentaba de mentiras y censura.
Fernanda Torres, la actriz que interpreta a Eunice, transmite con fuerza la integridad de su personaje, una mujer que, tras la pérdida de su marido, no solo se preocupó por proporcionar a su familia el sustento necesario —reingresando a la facultad de Derecho y graduándose a los 48 años—, sino que dedicó su vida a abogar por los derechos humanos de las víctimas de la represión política y por los derechos de los indígenas, y fue asesora del ONU. Si bien la historia gira entorno a la desaparición de Rubens, el héroe silencioso que, a escondidas de su familia, proporcionaba ayudas ilegales a los militantes de izquierda, la figura clave de la historia es ella, una mujer que en todas las entrevistas aparece con sonrisa, un símbolo de resistencia y de humanidad en un mundo tan polarizado y confuso que en un momento dado empezó a olvidar las atrocidades de la dictadura –lo que convierte esta película en una obra no solo impactante, sino también esencial–.
La dirección de Salles se caracteriza por un estilo sobrio y realista, que deja que el sufrimiento y la resistencia de los protagonistas surjan de forma natural, lo que acompaña perfectamente el tono intimista y la sensibilidad con la que aborda el tema de la memoria personal e histórica, reflejando tanto el miedo como la esperanza que vivieron los personajes en aquellos años de represión. El ritmo de la película, pausado, pero siempre con una tensión latente, mantiene al espectador inmerso en la angustia de la familia Paiva, logrando un equilibrio muy realista entre las palabras y los silencios.
Presentada en estreno mundial en el Festival de Venecia 2024, Aún estoy aquí ganó el premio Osella al Mejor Guion, otorgado a Murilo Hauser y Heitor Lorega, junto con dos premios adicionales. Candidata a 3 Premios Oscar (Mejor Película, Mejor Película Internacional, Mejor Actriz Protagonista para Fernanda Torres), está entre las 5 mejores películas extranjeras de 2024 para el National Board of Review, la asociación de críticos de cine de Estados Unidos. Fernanda Torres, con una gran oportunidad de conseguir el Oscar, ya ha ganado el Globo de Oro como Mejor Actriz Dramática. La película también está nominada a los BAFTA británicos y a los Goya españoles.
Aún estoy aquí, más allá de sus cualidades cinematográficas, se erige como un homenaje importante a la memoria histórica y a la lucha por la verdad, y es una obra que no se debe dejar de ver.
Anna Piazza