Crítica
Público recomendado: +18
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La última película del argelino-brasileño, Karim Aïnouz, está ambientada en la sangrienta corte Tudor del rey Enrique VIII de Inglaterra y contada desde el punto de vista de la reina Catalina Parr, la sexta y última esposa de Enrique y la única que evitó el destierro o la muerte. Fue reina consorte de Inglaterra desde 1543 hasta 1547 y primera reina consorte de Irlanda; fallecido Enrique, fue reina viuda, con una buena dote por testamento del rey.
Se trata de un drama histórico de terror psicológico ambientado en la corte de la dinastía Tudor, basado en la novela histórica The Queen’s Gambit de Elizabeth Fremantle. Catalina Parr (Alicia Vikander) es la reina consorte de Inglaterra e Irlanda, inteligente y con personalidad, además de la sexta y última esposa de Enrique VIII (Jude Law), un rey ya con achaques y enfermedades, conocido por la crueldad con que trataba a sus esposas, a quienes, llevado por el utilitarismo y el capricho, las rechazaba y repudiaba si no le daban un hijo varón.
Catalina es una de las esposas menos conocidas de Enrique, y fue responsable a su modo de la reconciliación del rey con las hijas que tuvo de sus dos primeros matrimonios, quienes más adelante serían la reina María I y la reina Isabel I, como queda reflejado en la película. Tuvo también una buena relación con Eduardo, príncipe de Gales, futuro rey Eduardo VI. Igualmente alentó la educación de sus hijastras, sobre todo la de Isabel I, quien gracias a esto es conocida por ser una de las monarcas más instruidas de Inglaterra.
Desde el punto de vista de Catalina y sus doncellas, conoceremos la historia y vivencias en una época aterradora y turbulenta, llena de persecución por la herejía, junto a la esquizofrenia de haber fundado en la cabeza de Enrique una escisión de la Iglesia Católica. El retrato que se muestra de Catalina Parr en la película deja ver cómo sus acciones como regente, junto con su carácter fuerte y una notable dignidad, y hasta sus convicciones religiosas –dentro de la llamada “Nueva Fe” y de su simpatía por la mártir protestante Anne Askew–, influyeron de forma importante en la formación de su hijastra, la futura reina Isabel.
Excelentes interpretaciones, vestuario y fotografía, acompañadas de la banda sonora que contribuye a acentuar el thriller psicológico.
María Molina