Crítica
Público recomendado: +18
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Han pasado casi 25 años desde que El diario de Bridget Jones (Sharon Maguire, 2001) llegó a las pantallas y conocimos a una mujer treintañera que, con su particular frescura y torpeza, buscaba su lugar en el mundo mientras lidiaba con su trabajo en la televisión, su familia, sus amigos y sus líos amorosos. Después tuvimos El diario de Bridget Jones: Sobreviviré (Beeban Kidron, 2004) y Bridget Jones’ Baby (Sharon Maguire, 2016).
En Bridget Jones: Loca por él (Michael Morris, 2024), la protagonista ya ha cumplido 51 años y se enfrenta a la trágica muerte de su marido, Mark Darcy (Colin Firth). Su realidad gira en torno a la crianza de sus dos hijos (Billy y Mabel), la recuperación de su carrera tras la viudedad y, por supuesto, el enredo sentimental. La premisa es interesante porque, a diferencia de las entregas anteriores, aquí tenemos a una Bridget en un momento más introspectivo y realista, sin perder su esencia caótica y su humor, a veces zafio.
El guion, escrito por Helen Fielding junto a Abi Morgan y Dan Mazer, acierta al no presentar a Bridget simplemente como una versión mayor de sí misma, sino como una mujer con un bagaje personal y emocional que busca otra vez su lugar en esta nueva etapa de su vida. La película busca equilibrar la comedia y el drama, con momentos de enredos amorosos y el humor clásico de la saga, pero también con escenas que abordan temas más profundos, como la maternidad en solitario, el duelo en la familia, el deseo de mantener viva la memoria de los seres queridos y la necesidad de seguir adelante.
Renée Zellweger vuelve a demostrar que ella es Bridget Jones. Su carisma sigue intacto y logra que la evolución del personaje sea creíble. También hay referencias al pasado y a personajes ausentes, como su marido y su padre, que tocan la fibra sensible del espectador con ternura y nostalgia.
Entre los múltiples papeles que regresan, destaca el de Hugh Grant como Daniel Cleaver, el galán incorregible. No obstante, ahora su relación con Bridget ha evolucionado, se ha “redimido”, pues muestra cierto grado de madurez y un interés genuino por su exnovia y sus hijos, ejerciendo casi como un tío para ellos. Además, hay nuevas incorporaciones al elenco que, por supuesto, devuelven a Bridget la ilusión romántica, como Leo Woodall en el papel de Roxter, mucho más joven que ella; y Chiwetel Ejiofor como el señor Whallaker, el racional profesor de ciencias de su hijo Billy.
Con este último, Bridget y su hijo mantienen diálogos sugerentes sobre el final de la vida terrenal. La mente científica del profesor le hace resistirse a la creencia de que existe algo más, mientras que Bridget, al menos, desea que sus hijos mantengan la esperanza o la “magia” de pensar que las personas queridas no desaparecen y nos acompañan siempre. El profesor intenta dar a Billy una respuesta científica a este asunto, hablándole de la energía, que ni se crea ni se destruye, sino que se transforma constantemente. Es un momento que se percibe como honesto y coherente, aunque quizás algunos espectadores echen en falta una perspectiva más trascendental o reconfortante. En particular, la forma en que el filme presenta el duelo desde la perspectiva de una madre que intenta seguir adelante sin olvidar a su esposo es conmovedora y uno de sus puntos más fuertes.
En resumen, Bridget Jones: Loca por él supone un cierre emotivo y satisfactorio para la saga, ensalzando el crecimiento de Bridget sin traicionar su esencia. A lo largo de más de dos décadas, la hemos visto enamorarse, fallar estrepitosamente, reinventarse y, ahora, enfrentarse a uno de los mayores desafíos de su vida: la pérdida y la reconstrucción personal.
Esta última entrega supone despedirse de ella con madurez, mostrándola en una etapa en la que, pese a las adversidades, sigue siendo la misma mujer ingeniosa y entrañable que conquistó al público. Con un equilibrio entre nostalgia y evolución, la película ofrece una conclusión digna para la historia de Bridget, permitiéndole cerrar su ciclo con una mezcla de ternura, humor y esperanza. Y dejando claro que la felicidad no siempre está en el romance, sino en aceptar las circunstancias que nos tocan vivir en cada momento.
Larissa I. López
https://www.youtube.com/watch?v=o6F5Mnm9sNM&ab_channel=UniversalSpain