Capitán América: Brave New World

Crítica

Público recomendado: +12

Nueva entrega de la factoría Marvel, y van 35. Esta vez es la cuarta película de la saga Capitán América, uno de los personajes más queridos por el público, y tanto la empresa de los cómics como Disney se han dejado de tontunas y absurdas tendencias ideológicas para remontar el vuelo y entregar un filme que, sin ser memorable, cumple sobradamente.

Sam Wilson, ‘Falcon’, ha asumido oficialmente el manto del Capitán América. Tras reunirse con el recién elegido presidente de Estados Unidos, Thaddeus Ross, Sam se encuentra en medio de un incidente internacional. Debe descubrir la razón que hay detrás de un nefasto complot global, antes de que la verdadera mente maestra ponga al mundo entero al rojo vivo.

Tras tres estupendas películas de Capitán América, cuatro de Los Vengadores y todo tipo de alabanzas a Chris Evans por encarnar a la perfección al personaje, Anthony Mackie tenía muy difícil conquistar el corazón de los fans, sobre todo porque no tiene su carisma. Ya había habido una pequeña transición en la entretenida serie Falcon y el Soldado de Invierno (Malcolm Spellman, 2021) pero aquí es la primera vez que Mackie es protagonista total.

Sin embargo, el actor, con un trabajo físico muy completo y exigente, coge bien dicho relevo y se convierte en digno sucesor, sobre todo por compartir los mismos valores: ser una buena persona pase lo que pase. Haber acompañado al personaje de Steve Rogers durante tantos años en las películas anteriores juega a su favor ya que el hecho de que por fin haya aceptado el escudo se ve como algo lógico.

Cierto, este Capitán América no tiene el suero de supersoldado y se reflexiona mucho sobre eso: ¿qué es lo que realmente te hace ser un héroe o superhéroe?, ¿un suero, un traje, un escudo, …? O quizás nada de eso, quizás sea tener los valores y el valor para hacer lo necesario en el momento correcto, aunque ello pueda imponer y tener un precio muy alto. “Steve les dio algo en lo que creer, tú les das algo a lo que aspirar” dice un personaje, y no puede tener más razón.

También se habla sobre la inmensa presión que implica tener que acertar siempre y no poder fallar porque es lo que la gente espera de ti, cuando en realidad un héroe o superhéroe no deja de ser humano y por tanto puede fallar, sin que por ello deje de serlo. Lo importante, como decía Christopher Nolan en Batman Begins, es “aprender a levantarnos” tras la caída. Por el camino, también buenos momentos para hablar sobre la redención y la reconciliación.

En cuanto a la dirección, Julius Onah (The Cloverfield Paradox, 2018) lleva a la gran pantalla un guion coescrito entre él y Malcolm Spellman, Rob Edwards, Dalan Musson y Peter Glanz, quienes manejan inteligentemente los ingredientes con muchos guiños a toda la saga (mítico ese gigantesco puñetazo a un saco de boxeo), y ahí reside la principal ventaja y, a la vez, desventaja: los fans estarán entusiasmados y los recién llegados totalmente perdidos. Pero no vamos a engañarnos: cuando uno va a ver una película como esta se supone que sabe perfectamente a lo que va, así que no hacen falta explicaciones largas ni nada parecido, lo importante es meter en harina pronto al espectador y ofrecerle intrigas correctas y secuencias de acción explosivas, lo que está logrado gracias a momentos excelentes como el rescate de los religiosos (da gusto ver que la parte espiritual vuelve a Marvel y además para bien), el combate en el mar contra los cazas o el clímax en la Casa Blanca.

Disney y Marvel han jugado bien sus cartas, demuestran haber dejado atrás las modas ‘woke’ que tanto daño les han hecho y que no han servido para nada más que conseguir malas críticas y perder miles de millones, y vuelven a entregar un filme que, sin llegar a los niveles de excelencia de largometrajes anteriores, entretiene al respetable y deja con ganas de más, que llegará. Por supuesto, hay escena poscréditos que, aunque añade poco, los fans querrán ver.

Miguel Soria

https://www.youtube.com/watch?v=wl2I9HOovUQ

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad