Crítica
Público recomendado: +12
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Como en tantas ocasiones, en algunas profesiones, lamentablemente, hasta que no llega la sangre al río… no se revisan las condiciones laborales o las necesidades del personal implicado en determinados roles, en este caso, tan delicados como los que se dedican a cuidar y atender a los demás. Turno de guardia, el segundo largometraje dirigido y escrito por la cineasta suiza Petra Biondina Volpe. Es una película que pone el foco en una de las profesiones más esenciales y, a la vez, más invisibilizadas de nuestra sociedad: la enfermería. Tras la exaltación pública vivida durante la pandemia, el filme recuerda que el reconocimiento simbólico no siempre va acompañado de mejoras reales en las condiciones laborales de quienes sostienen el sistema sanitario día tras día.
La historia se desarrolla durante un turno de noche en el ala quirúrgica de un hospital suizo. Floria, la protagonista, es una enfermera competente, vocacional y entregada, acostumbrada a trabajar bajo presión. Sin embargo, la saturación del servicio, la falta de personal y el ritmo incesante de urgencias convierten la jornada en una prueba extrema. Volpe opta por un relato concentrado, casi en tiempo real, que sumerge al espectador en la tensión cotidiana de un entorno donde cada decisión cuenta.
Lejos de plantear un drama efectista, Turno de guardia se construye desde el realismo y la observación. El conflicto central surge a raíz de un error humano que amenaza con desbordar la situación. La película no busca culpables individuales, sino que invita a reflexionar sobre un sistema que empuja a sus profesionales hasta el límite. El mensaje es claro: cuando el cuidado se convierte en una carrera contrarreloj permanente, incluso los más preparados pueden quebrarse.
El lenguaje cinematográfico refuerza esta sensación de urgencia. La cámara acompaña de cerca a los personajes, con planos ajustados y movimientos nerviosos que transmiten el agotamiento físico y emocional del personal sanitario. La interpretación de Leonie Benesch resulta especialmente convincente, aportando verdad y contención a un personaje que encarna la fortaleza silenciosa de tantas enfermeras anónimas.
Petra Biondina Volpe, que ya abordó cuestiones sociales en El orden divino, vuelve a demostrar su interés por los relatos humanos con trasfondo ético. Turno de guardia no solo ofrece un retrato fiel del trabajo hospitalario, sino que lanza una pregunta incómoda y necesaria: ¿cómo cuidamos a quienes nos cuidan? Una película sobria y comprometida, que invita a mirar con más atención y respeto una realidad que suele quedar fuera del foco.
Rosa Die Alcolea
https://www.youtube.com/watch?v=rWdQQPrWhdE