Vaiana 2

Crítica

Público recomendado: familiar

Disney parece más que dispuesta a seguir corrigiendo el errático rumbo que había mostrado durante unos años y, tras la genial Inside Out 2 de Pixar, nos da la secuela de su éxito Vaiana: Vaiana 2, que repite esquema pero ofrece un “más grande” en todos los aspectos y acierta al mantener el tono familiar y las estupendas canciones.

El filme reúne a Vaiana y Maui tres años después en un nuevo y emocionante viaje junto a una tripulación de insólitos marineros. Tras recibir una inesperada llamada de sus antepasados, Vaiana debe viajar a los lejanos mares de Oceanía y adentrarse en peligrosas aguas perdidas desde hace mucho tiempo para vivir una aventura sin precedentes.

Una nota curiosa antes de comentar la crítica: en casi todo el mundo es Moana, pero en casi toda Europa es Vaiana por un problema de derechos de autor: su nombre original está registrado por una compañía que produce jabones, geles y desodorantes.

Bastantes son los aciertos de esta película dirigida por David G. Derrick Jr. (también guionista), Jason Hand y Dana Ledoux Miller, y hay que empezar reconociendo el más importante y que Disney parecía haber olvidado (da gusto ver que no es así): la familia, núcleo central de la sociedad, compuesta por padre, madre y, si Dios los concede, hijos. Y así es porque Vaiana tiene padre, madre y ahora conocemos a su hermana pequeña, muy joven, pero sin duda entrañable y muy difícil no emocionarse con ella a pesar de sus breves intervenciones.

También se acierta de lleno al ofrecer un reparto más coral ya que ahora nuestra protagonista no está sola y va acompañada en su trascendente misión, aunque es verdad que solo uno de los acompañantes tiene relevancia, el resto son meras comparsas, pero esto no es Toy Story y el guion no es de Pixar; se siguen recuperando lentamente de la crisis de ideas así que no vamos a pedir peras al olmo.

Se destacan valores como la amistad, el trabajo en equipo (cómo este es más fuerte cuando hay miembros con distintas capacidades que se complementan entre ellos) y el sacrificio personal por una causa mayor: saber pasar a un segundo plano cuando está en juego algo superior, y a la vez la superación ante las dificultades, a no desistir a pesar de los fallos, aprender de ellos y seguir intentándolo.

Muy importante también el llamamiento a respetar a las generaciones anteriores y su legado, además de honrarlo en lugar de querer destruirlo, y reconocer sus aportaciones. Sin olvidar esa continua llamada a creer en la trascendencia y a que después de esta vida hay otra en la que los que se han ido nos siguen cuidando y guiando, y lo que tenemos que hacer nosotros es pararnos un poco y escucharlos.

Se repite la aventura como valor y se añade el no ser esquemáticos y saber ver las segundas oportunidades o los caminos alternativos cuando algo parece perdido, eso sí, siempre dentro de un orden moral. Muy divertido, por otro lado, ese personaje parodia de los fans desquiciados que apenas saben articular palabra cuando están delante de sus ídolos.

En el lado negativo, lo dicho anteriormente, se echa en falta algo de originalidad ya que el esquema de la película es calcado al de la primera, pero se intenta suplir con una animación portentosa, sobre todo en un adrenalínico tramo final, y unas canciones que suenan estupendamente.

Vaiana 2 no llega a las cotas de calidad de las secuelas de Pixar pero es un estupendo entretenimiento para toda la familia, lleno de color, buen tono, buenas canciones, mensajes adecuados y un final, que por supuesto, deja abiertas las puertas para una más que probable tercera entrega. Y con escena en mitad de los créditos, para que los más peques no tengan que esperar a que éstos acaben.

Miguel Soria

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