Crítica
Público recomendado: +16
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Michael Showalter, que se reencuentra con Hathaway tras The Idea of You, lleva a la gran pantalla Verity: La sombra de un engaño, adaptación de la novela de thriller psicológico de Colleen Hoover publicada en 2018, con guion de Nick Antosca. El filme sigue a Verity Crawford, interpretada por Anne Hathaway, una autora de éxito mundial incapaz de seguir escribiendo tras un accidente, y a Lowen Ashleigh, una escritora en apuros que se traslada a la remota finca de los Crawford para ejercer como escritora fantasma y terminar sus libros. Al revisar las notas de trabajo, Lowen descubre una autobiografía con confesiones escalofriantes y debe discernir qué es real y qué es ficción en el relato de una mujer capaz de manipular la verdad a su antojo y crear villanos poderosos.
Anne Hathaway (El diablo viste de Prada, Princesa por sorpresa, La Odisea) se adentra en el terreno del suspense psicológico y además produce la cinta a través de su compañía, Somewhere Pictures. Dakota Johnson (Cincuenta sombras de Grey, Materialistas, Madame Web) da vida a Lowen y también figura como productora ejecutiva. Completa el triángulo protagonista Josh Hartnett (Oppenheimer, Pearl Harbor, La trampa), en el papel de Jeremy, el esposo de Verity.
En lo formal, la película construye una atmósfera opresiva y ambigua. La partitura de Volker Bertelmann (ganador del Óscar por Sin novedad en el frente), la fotografía de Jim Frohna y una puesta en escena de tono gótico, centrada en la casa como espacio de encierro, generan un malestar constante que no se explica solo por la conducta de los personajes. El relato, narrado a través de flashbacks y de un punto de vista poco fiable, mantiene al espectador enganchado desde el primer minuto, preguntándose qué ocurrirá después.
Más allá del suspense, la cinta invita a reflexionar sobre la salud mental y la comunicación en la pareja, sobre todo tras una pérdida importante: expresar los sentimientos sin miedo al juicio es clave para superar las heridas del pasado, y la mentira genera conflictos que difícilmente tienen solución. De ahí también la importancia de cuidar la comunicación familiar, que ayuda a aliviar la mente y los pensamientos.
Un filme entretenido durante sus casi dos horas de duración, que juega con la ambigüedad hasta sus minutos finales, cuando un giro de 180 grados desmonta cualquier deducción previa sobre quién es Verity y quién es Lowen. Una sorpresa difícil de anticipar, salvo para quienes hayan leído el libro.
Rocío Jacoboski