Severance

Crítica

Público recomendado: +16

Severance regresa triunfal con su segunda temporada, es más, se reafirma como la más brillante joya del catálogo de Apple TV+. Es un verdadero hito en la historia del género en la televisión. Creada por Dan Erickson y magistralmente dirigida por Ben Stiller, sigue con su exploración de las complejidades de la mente humana y su distopía empresarial.

La segunda tanda de episodios fue estrenada el primer mes de 2025, retomando la profunda y fascinante premisa de la “separación”, un procedimiento quirúrgico mediante el cual se dividen los recuerdos entre vida personal y laboral. Esta medida la sufren los empleados de Lumon Industries, entre los que se encuentra el Mark Scout de Adam Scott, un personaje que a día de hoy se enfrenta a las duras consecuencias de sus decisiones pasadas.

En el terreno visual, Severance es un festín para los sentidos. La dirección artística diseña un sobrecogedor contraste entre los espacios blancos sin vida del corporativismo y los tonos cálidos del exterior –la realidad–. Sin duda, una provocada dicotomía visual que alegoriza sensacionalmente esa fragmentación mental que somete a los personajes y por ende oprime la sensación de quien los está observando en su televisor.

La narrativa de esta temporada es aún más compleja que la de hace unos años. Cada capítulo se presenta como un enigma por resolver, un rompecabezas que reta lo establecido. Erickson crea cada línea argumental con precisión minimalista, construyendo de este modo un singular universo que redefine los límites de la narración televisiva.

Si abordamos los temas, Severance trasciende el concepto de entretenimiento al entrar en la dimensión de la crítica afilada de nuestra sociedad moderna. Se examina de esta manera la deshumanización laboral, la pérdida del sentido original del trabajo y la alienación de la realidad, todo enmarcado en una metáfora del inflexible sistema capitalista. Hay una especie de memorando de Black Mirror, aunque en esta ocasión se profundiza aún más en sus implicaciones éticas y filosóficas.

Si hablamos de las interpretaciones, poco que añadir a lo sobresaliente que se mostró en la primera temporada. Scott, Lower y Cherry sobrepasan sus propias expectativas al ofrecernos un complejo y emotivo deleite de los sentidos, una sensación parecida a la que se vivió con icónicas series de hace tanto tiempo como Lost o Fringe, obras fundamentalmente de personajes.

A estas alturas queda muy claro que no estamos ante una simple postulación en el campo de la ciencia ficción, sino una profundísima exploración sobre identidad, conciencia y ética en la era digital. Plantea interesantes preguntas acerca del ser y los límites de la tecnología.

De este modo, Severance se consolida no solo en el catálogo de élite de Apple TV+, sino que alcanza un estatus de obra maestra de la televisión. Sigue comportándose como un auténtico desafío intelectual y humanista que redefine todo lo que hemos visto. Es una experiencia completamente inmersiva que combina drama, filosofía y moral.

Gabriel Sales Triguero

https://www.youtube.com/watch?v=XJGWdKfHbgc&ab_channel=InfoCine%26Series

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