¿Acaso las personas son buenas o malas? Hace poco me corregía mi querida amiga Elsa: Las buenas o las malas personas no existen, pero sí las buenas o las malas acciones.
El director y actor Daniel Guzmán, de hecho, lo ha querido retratar así en su tercer largometraje La deuda, película que inauguraba el Festival, en la que nos presenta a Lucas, un hombre que hace todo lo posible por reparar sus faltas y enmendar su conciencia. Guzmán entra en el juego de lleno: ¿Es Lucas una mala persona? ¿nos da siempre la vida una segunda oportunidad?
Los fundidos en blanco que Gracia Querejeta aplica a sus protagonistas en La buena suerte o el montaje fragmentado y los fundidos a negro intermitentes que emplea Gemma Blasco en su exitosa ópera prima, La furia, son un buen presagio para hablar de temas abordados por los cineastas españoles que han competido en Málaga por la Biznaga de Oro: La búsqueda de la propia identidad, presente en casi todas las películas, –si es que alguna no estuvo presente en el cine–, la culpa, el duelo, los vínculos familiares y las raíces, el relevo generacional y la conexión entre ellas.
Sorda, Los Tortuga y La furia, las más premiadas
En el palmarés de los largometrajes a Sección oficial, Sorda, Los Tortuga (Premio Signis), y La furia son las películas que más premios se llevaron.
Sorda (ganadora del Premio del Público en la Berlinale) es una obra de arte en sentido doble: cinematográfico y social. El primer largometraje de Eva Libertad va más allá de visibilizar la –a menuda compleja– integración de las personas sordas con las personas oyentes: aborda problemas como la comunicación en una pareja, la maternidad, el miedo y la incertidumbre al sentirte diferente a los demás…
En cuanto a La furia, la historia de una chica que es violada por un chico de su círculo de amigos, está muy por encima del discurso feminista moralista y fácil al que estamos acostumbrados. Esta película brilla por su sutileza en la técnica (evita el morbo y el espectáculo) y a la vez por saber captar la visceralidad y la brutalidad del abuso sexual.
Por último, Los Tortuga es una película redonda, que toca un amplio abanico de temas. Fue premiada con el Premio Signis por narrar con emoción y belleza la historia de una familia que migra de Jaén a Cataluña (“Los tortuga” era el apodo de aquellos que migraban en los años 70 cargando sus enseres, de pequeñas localidades rurales a grandes ciudades como Barcelona o Madrid), reflejando valores como la importancia de los vínculos familiares, la transmisión de las tradiciones y la religión, el relevo generacional, la solidaridad y la amistad, así como la importancia del necesario proceso de duelo. Además, la directora pone el foco en el derecho a la vivienda, el acceso a la educación, la precariedad y la marginalidad.
Algo que ha sido muy comentado durante todo el festival por los compañeros críticos y periodistas, es que, efectivamente, el volumen de películas y secciones ha sido abrumador, algo que dificulta el trabajo para los profesionales de la información. El número de películas programadas en la 28ª edición ha sido de 260, procedentes de 54 países, además del área de Industria MAFIZ y una gran variedad de contenidos y actividades paralelas para todos los públicos y un nuevo espacio, La Villa del Mar, en la playa de la Malagueta.
Aunque a favor del Festival, hay que reconocer que, en general, el nivel de calidad cinematográfica en la Sección oficial a concurso (22 largometrajes 15 españolas y 7 latinoamericanas) ha sido óptimo, también comentado por los compañeros críticos que han participado en el certamen en ediciones anteriores. Quizá haya sido más notable la diferencia de nivel entre las cintas españolas y las hispanoamericanas, en especial el estrepitoso fracaso de las cintas mexicanas Violentas mariposas o El diablo en el camino (aunque a algunos nos haya gustado).
Esta última cinta, por su dimensión espiritual y su profundidad moral, puede ser interesante para los lectores de Pantalla 90. El director Carlos Armella narra la historia de Juan, un exsoldado que, tras ser herido en la guerra cristera de 1926 y desertar del Ejército Federal, enfrenta años después la trágica muerte de su hijo, Jesús. Decidido a enterrarlo junto a la tumba de su esposa en el pueblo de Porvenir, Juan emprende un arduo viaje a través de un México devastado, enfrentándose a caminos acechados por el diablo. Habrá que esperar a ver si se distribuye pronto en España.
Rosa Die Alcolea

Periodista, actualmente coordina la edición española de la agencia zenit. Nació en Córdoba, el 22 de octubre de 1986. Estudió la doble licenciatura en Periodismo y Comunicación Audiovisual en Universidad CEU San Pablo, Madrid. Trabajó seis años en la delegación de medios de comunicación del Arzobispado de Granada, ejerciendo de redactora, fotógrafa, locutora, maquetadora y realizadora/editora de videos. Anteriormente, trabajó en COPE Córdoba y ABC Córdoba. Además, ha colaborado en distintos medios como crítica de cine y crítica musical.