Crítica
Público recomendado: + 12
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Pasar del mundillo de la televisión al del cine siempre puede entenderse como un salto de calidad para personas como Mar Olid, que provienen de exitosas series como Los Serrano o Aída. El caso es que esta cineasta debuta con Al otro barrio. Esta mujer ha contado en el guion con un compañero de batalla en la serie Aída como Francisco Hernández, que también trabajó la divertidísima Siete vidas, donde Amparo Baró demostró que todo lo que tenía de comunista en la serie; lo tenía de católica en la vida real. El otro escritor de esta producción es Daniel Monedero, guionista de Perdiendo el este.
La historia gira en torno a Andrés, un defraudador de hacienda, que se traslada a un barrio marginal para recibir una subvención, que le permita hacer frente a nuevos retos, pero ese paso de pícaro propiciará situaciones insospechadas que le harán replantearse su decisión.
Al otro barrio es una comedia de sonrisas más que de risas que se deja ver. El actor Quim Gutiérrez, recordado por la película provida de Garci, Luz de domingo, basada en la novela de Ramón Pérez de Ayala, en el papel de embaucador embaucado en este caso es el actor más destacado del largometraje.
Esta cinta juega al contraste cultural entre unos “pijiprogres”, expertos en publicidad, que se ven obligados a desplazarse a un barrio chungo de Madrid, pero sin sacar demasiada punta a las situaciones cómicas por ser políticamente correctos, donde no podían faltar varios guiños a la ideología de género. Otro punto, un poco más chirriante, es el de tildar a la policía de racista y de “segurata” más que representante de la ley con el respeto que merece.
La cinta, sin ser una maravilla, funcionaría bien en un cine fórum, pues se percibe que quiere dejar en buen lugar el valor de la paternidad comprensiva en relación a sus hijos. El valor del perdón aparece en una de las tramas, así como el de los valores propios de la cultura gitana en un sentido positivo que se corresponde hasta cierto punto con la realidad.
Por último, medio en serio medio en broma se apunta que lo importante en un barrio de estas características es que la persona está por encima de cualquier diferencia cultural.
Víctor Alvarado